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El foco de la política se corrió hacia Luis Caputo: última negociación por la reforma laboral y el impacto del INDEC

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El oficialismo y la oposición dialoguista dan por hecho que habrá sanción de la reforma laboral en el Senado, la semana que viene. El acuerdo, se sabe, incluye modificaciones al texto original. Expone los alcances de las tratativas con buena parte de los gobernadores -radicales, del PRO, peronistas aliados, líberos- y por eso mismo se destaca el capítulo sin cerrar: una baja puntual del impuesto a las Ganancias que impactaría negativamente en los fondos para las provincias por coparticipación. Hay dudas incluso sobre la posición final del Gobierno. Y en cualquier caso, las miradas apuntan a Luis Caputo. El foco político se corrió hacia el ministro, en un clima tensionado además por el sacudón de la marcha atrás con el índice de precios que elabora el INDEC.

Patricia Bullrich le puso un número al nivel de entendimiento con los socios y dialoguistas del Senado. “Un 95%”, dijo después de reunirse con jefes de bancadas y legisladores de espacios de menor peso y hasta unipersonales. La jefa política de los violetas en la Cámara alta fue precisa además al señalar que la resolución del tema Ganancias está en manos de Diego Santilli y del ministro de Economía, es decir, el que negocia con los jefes provinciales y el que maneja la lapicera de los números.

El artículo impositivo alimenta todo tipo de especulaciones y una de ellas, con origen en provincias, hasta pone en duda la decisión oficial de sostener la rebaja de Ganancias –sin distinción del porte de las empresas y con aplicación inmediata-, porque tampoco las cuentas nacionales estarían en el mejor momento para esa poda. Sería algo así como una combinación de necesidades. “No hay síntomas de mejora de la recaudación. Viene mal desde los últimos meses del año pasado y se repitió la baja en enero. El discurso del Gobierno si cambia de decisión podría descargar las culpas sobre las provincias”, resume una fuente atenta a las últimas señales de la larga negociación.

El Gobierno celebró que se fuera desarmando la posibilidad de una cita del conjunto de los gobernadores en el CFI. El impulso de los jefes provinciales del peronismo duro la había alentado como un rechazo global a la reforma, aunque en rigor el punto en común es la reacción por Ganancias y su efecto negativo en la coparticipación federal. El grueso del proyecto cosecha apoyo, aunque con matices y cambios. Un caso notorio de reclamo de algunos mandatarios fue la fijación de diferencias entre grandes empresas y pymes para la aplicación de artículos como el fondo para atender indemnizaciones, bajo la poco feliz sigla de FAL.

Fuentes cercanas a gobernadores vienen señalando que existe una baja de recaudación que afecta a sus distritos –por coparticipación federal e impuestos propios-, como resultado de diversos factores, empezando por la caída o freno del consumo. Y ya antes de la convocatoria formal a sesiones extraordinarias circulaba una versión -con origen en gobernadores cercanos a Olivos- sobre la alternativa de escalonar entre este año y el próximo la aplicación de la baja en Ganancias para empresas. Otros hablan directamente de dejar el tema para el 2027. Y esperar que para entonces se note el crecimiento del empleo formal que pronostica el Gobierno.

Caputo, con aval presidencial, se convirtió en la pieza más gravitante de la negociación. Lo fue también en las tratativas por el Presupuesto 2026, que debió dejar en el camino un capítulo de peso para garantizar la sanción en el Senado. Curioso, pero ahora hay quienes comparan los fondos logrados por las provincias (ATN, compensaciones variadas, alguna obra, según el caso) con el “costo” que tendría el renglón impositivo de la reforma laboral, capaz de desdibujar o revertir lo logrado a fines de diciembre.

El ministro convive y trata de evitar las internas en el círculo más estrecho de Olivos, es decir, con Karina Milei y Santiago Caputo, aunque a veces se producen roces, incluso con los dos al mismo tiempo. Pero está claro el respaldo de Javier Milei, esgrimido en estas horas frente al oleaje generado por la decisión de frenar el cambio de IPC. Esa modificación era explicada hasta hace apenas días como un avance en sintonía con el FMI y con los cambios reales en materia de consumo. No sólo lo difundía así el INDEC, para el debut en la medición de enero, sino también el Banco Central y comunicadores formales e informales del oficialismo.

La precipitada renuncia de Marco Lavagna, más allá del rápido movimiento para reemplazarlo, provocó un fuerte impacto público, aunque no es el primer caso de un funcionario que deja el cargo como consecuencia de tensiones con Economía. El antecedente más reciente fue la salida, hace dos semanas, de Paul Starc. El entonces titular de la UIF emigró hacia otro cargo por sus diferencias sobre la implementación de la ley de “inocencia fiscal”.

El problema para el Gobierno con el caso del INDEC es más amplio. Incluye y supera la lectura sobre las internas, porque golpea sobre la credibilidad del principal organismo de estadísticas, con interrogantes hacia el frente externo, y porque alimenta sospechas en un terreno especialmente significativo como es la contención de la inflación. Un capital político central para la gestión violeta.

El Gobierno buscó bajarle el volumen al tema, con dos líneas discursivas. La primera dice que, en rigor, la decisión presidencial siempre fue modificar el IPC una vez que estuviera afirmado el “proceso de deflación”. Y la segunda agrega que el registro de enero con la nueva medición no hubiera sido muy diferente al número del índice ratificado: algo por encima de los 2 puntos porcentuales. Más aún: que podría estar incluso una décima por debajo.

Por supuesto, esa comparación entra ahora en el terreno de las especulaciones y de las operaciones, al punto de que la versión oficial sobre el frustrado estreno del “nuevo” IPC se enfrenta con versiones que lo colocan por encima de los tres puntos. No falta algún señalamiento sobre la alternativa de publicar las dos mediciones para cerrar el tema. En cualquier caso, de mínima, resulta llamativo el nuevo capítulo de costos autoprovocados. En este caso, con Economía en el foco político.

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Se adelantó la campaña en CABA: el malestar de Patricia Bullrich y la opción de revivir Juntos por el Cambio

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El lanzamiento de Horacio Rodríguez Larreta como candidato a jefe de Gobierno abrió interrogantes sobre la estrategia que implementará el propio ex candidato presidencial y el resto de las fuerzas que buscan pelear en 2027 por el trono de Uspallata. Los primeros en levantar la mano fueron los radicales que, según pudo saber Infobaebuscan revivir Juntos por el Cambio. El problema es que ni el referente de Metrópolis ni el PRO están pensando en esa alternativa. En La Libertad Avanza, en paralelo, hay dudas sobre quién será el postulante para suceder a Jorge Macri. Circulan rumores de que Patricia Bullrich está ofuscada por el caso Manuel Adorni.

“Patricia dijo que va a hacer lo que el Presidente diga”, afirman en el entorno de la senadora a quien, según relatan, fue el propio Gobierno el que le ofreció competir por la Ciudad. “Después dejaron trascender que la querían para vicepresidenta y empezaron a medir a Adorni”, relatan en la cronología de los sucesos. Para sumar malestar, surgieron rumores de que ella estaba detrás de la divulgación del video del jefe de Gabinete subiendo a un avión privado rumbo a Punta del Este. “Ella no hace esas cosas. No es su método”, la defienden.

El punto es que, con el escándalo que transita Adorni, sumado al enojo de Bullrich, La Libertad Avanza no tiene un candidato confirmado para la Ciudad de Buenos Aires. “Ahora la tienen que volver a convencer”, dicen entre los halcones de Bullrich que la frecuentan por estos días. Tal es su malestar que refunfuña posibles decisiones: “Me quedaré seis años en el Senado y chau”.

En el PRO, en cambio, no descartan que la ex ministra de Seguridad vuelva a cambiar de bando. “Ella tiene esa capacidad”, dicen entre risas. De hecho, en Uspallata también tienen las puertas abiertas para que regrese Rodríguez Larreta y confluir así en una oferta electoral pero en la que, claramente, el candidato sea Jorge Macri, quien está confiado en que será reelecto. Por el momento, creen que los pasos que dio su antecesor solo tienen capacidad de daño, pero no electoral. “No tiene músculo político”, dicen.

En los últimos días circuló el rumor de que Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta negocian ir a una PASO para enfrentar a La Libertad Avanza. Según pudo confirmar este medio, por el momento no está en los planes de ninguno de los dos sino que es más un deseo de la UCR que recientemente renovó sus autoridades porteñas. El ex legislador Hernán Rossi fue elegido el lunes pasado en un acto que contó con referentes de Evolución, el espacio que lidera Martín Lousteau.

En concreto, la UCR porteña sueña con revivir Juntos por el Cambio cuya principal definición sea la oposición a Javier Milei. Quieren que allí confluyan el propio Jorge Macri, Rodríguez Larreta, Lousteau y Graciela Ocaña para finalmente resolver la candidatura en una PASO. Hasta el momento, solo se trata de una estrategia a la que adhieren los radicales que, además, son conscientes de la complejidad del caso.

Aunque La Libertad Avanza transita días complejos para instalar un candidato porteño, nadie desconoce el potencial electoral que tiene la marca del Presidente y las grandes chances de poder derrotar al PRO en su bastión. Con esa base, en la UCR saben que aunque logren revivir a Juntos por el Cambio, corren riesgo de quedar afuera de un balotaje entre la oferta de Milei y el peronismo.

“Hoy Jorge Macri parece más cómodo con La Libertad Avanza”, advierten entre los armadores de Metrópolis que ven con dificultad un acercamiento con el PRO. También descartan de plano una alianza con el peronismo, que busca armar un frente anti-Milei y coquetea con la idea de sumar radicales y espacios opositores. “Con el kirchnerismo no”, advierten. Mientras tanto, dicen que Rodríguez Larreta está enfocado en no cometer el mismo error que en 2023: “Se dedicó más a la rosca política y se alejó de la gente”, reconocen. “Horacio está enfocado en caminar la Ciudad y escuchar a la gente, no a la construcción de una alianza”, aclaran.

En Uspallata tienen los mismos planes. Creen que es muy apresurado hablar de alianzas o estrategias electorales, sobre todo, cuando las dificultades económicas siguen en la agenda. Hasta le bajan el tono a las críticas de la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en la Legislatura porteña, Pilar Ramírez, a los nuevos créditos hipotecarios que lanzó el Banco Ciudad. “Nos alegra que, una vez más, se alinee con las ideas del Presidente, Javier Milei. Son las ideas que venimos impulsando desde el primer día y es hora de que se implementen”, fue el dardo de los libertarios.

En el PRO, además, están ilusionados con las repercusiones de la cumbre en Parque Norte y la supuesta aceptación entre los porteños a las nuevas medidas que lanzó Jorge Macri para mejorar su imagen. Creen que la reaparición de Mauricio Macri ayuda a mostrar musculatura y un mensaje claro sobre el rol del partido amarillo. Por el contrario, sus adversarios retrucan: “No se entiende hacia dónde van”. Con el panorama confuso de danza de nombres y posibles alianzas, el territorio porteño se prepara para una campaña adelantada, con posibles candidatos recorriendo la Ciudad de Buenos Aires en los próximos días.

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En los últimos dos años, medio millón de trabajadores salieron del sistema laboral registrado

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El empleo desplazó del primer puesto a la inflación en el ranking de preocupaciones sociales, según coinciden las mediciones de distintas consultoras. Una de ellas, Opinaia, relevó en su Termómetro Ciudadano que la desocupación se ubica a la cabeza (56%) de esas preocupaciones, seguido de la pobreza (51%), la corrupción (49%), la inseguridad (48%) y, recién en quinto lugar, la inflación (44%).

La pérdida o falta de empleo encendió alarmas esta semana al conocerse que la tasa de desocupación trepó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, y alcanzó a casi 1,7 millones de personas, según los últimos datos del INDEC. Ese porcentaje representa un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior, y una suba de 0,9 puntos porcentuales respecto del trimestre anterior de 2025.

Estos indicadores son reflejo de la salida del sistema laboral registrado de medio millón de personas, entre diciembre de 2023 y el mismo mes del 2025. Cuando Javier Milei llegó a la Casa Rosada, los trabajadores en blanco sumaban 13.365.678. Dos años después eran 12.865.096, una reducción del 4%, sin considerar la estacionalidad para eliminar variaciones predecibles, como contrataciones en el verano o en Navidad.

Así surge del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), con datos actualizados a diciembre de 2025 que analizó Infobae. La base incluye la cantidad de trabajadores registrados, es decir aquellos que cuentan con acceso a las prestaciones contributivas del sistema de seguridad social y de los que hay constancia en la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), tanto en el sector público y privado (incluyendo casas particulares), así como quienes son independientes inscriptos en la categoría de autónomos y el monotributo.

“En el cuarto trimestre del 2025 directamente no hubo creación de empleo. O sea, subió el cuentapropismo, pero para compensar la caída del empleo formal. O sea, no hubo un aumento neto del empleo. Y eso llama la atención porque lo que siempre se veía es que el empleo subía y crecía de la mano del cuentapropismo. Pero ahora parecería que hasta el cuentapropismo se saturó y la gente no tiene otro trabajo”, advirtió Jorge Colina, economista del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), en diálogo con Infobae.

En el análisis por sector, la mayor baja – un 60% – se dio en los monotributistas sociales. En diciembre de 2023 eran 637.406 y, dos años más tarde, 253.014. La caída fue de 384.392 trabajadores inscriptos menos en esta categoría. Se trata de un régimen tributario subsidiado que le permite a trabajadores independientes de bajos ingresos poder formalizar su actividad, con una exención del pago de componentes impositivos y previsionales, y una reducción del 50% de la obra social.

“Una gran masa de los monotributistas sociales pertenecían a las organizaciones piqueteras y el gobierno actual dejó de pagarlo. Entonces, toda esa gente pasó a ser cuentapropista informal, fuera de la base del SIPA”, señaló Colina, investigador en el Departamento de Economía de la Universidad Católica Argentina (UCA) y de la Universidad Austral.

Le siguen los trabajadores en relación de dependencia del sector privado con una merma de 189.845 puestos de trabajo: pasaron de 6.360.948 en diciembre de 2023 a 6.171.103 en el mismo mes del año pasado (un 4% menos).

En cuanto al sector público, la reducción fue de 78.617 empleados estatales menos. Sumaban 3.476.198 en la órbita del Estado cuando llegó Milei a la Casa Rosada, y dos años después eran 3.397.581 (un 3% menos). El SIPA registra al total de asalariados de la Administración Pública Nacional y de los estados provinciales que transfirieron sus cajas previsionales al sistema nacional.

Con una caída similar del 3% figuran las empleadas de casas particulares, aunque es un sector mucho más reducido: había 461.964 registradas hace dos años, y en diciembre eran 446.899, o sea 15.065 menos. Esto responde a una caída en su contratación por la pérdida salarial y en los ingresos familiares, aunque también puede reflejar una mayor informalidad en este rubro.

Dos sectores mostraron leves aumentos. Por un lado, las personas inscriptas como autónomos ante ARCA, con una suba de 14.888 trabajadores independientes en esta categoría (el 4%): pasaron de 384.348 en diciembre de 2023 a 399.236 el último mes de 2025.

Por el otro, los monotributistas. En dos año se sumaron 152.449 nuevos inscriptos en este sistema impositivo simplificado, un aumento del 7%, el mayor de toda la serie.

La suba de los trabajadores independientes refleja una migración del empleo en relación de dependencia a trabajos de menor calidad, con mayor precariedad y menor protección social y beneficios, ya que no cuentan con vacaciones pagas, licencia por enfermedad, aguinaldo, o indemnización por despido.

Los datos del SIPA contienen información desde enero de 2012. En los 14 años desde esa fecha hasta diciembre del 2025 el empleo privado sólo creció 2%, el sector público el 33%, las casas particulares el 15%, y los monotributistas el 57%. La única baja fue en autónomos, del 2%.

Empleo privado por actividad

Del análisis de los trabajadores del sector privado, los que más perdieron puestos de trabajo registrado en los últimos dos años, en porcentaje, fueron la construcción (-11,4%), la explotación de minas (-9%) y la industria manufacturera (-5%).

Pero en números absolutos, el ranking de caída en el empleo lo lideran las industrias manufactureras, con 63.902 trabajadores menos. Los empleados registrados en esta rama de la economía pasaron de 1.192.185 a 1.128.283 en dos años de la gestión libertaria. Los números se explican en la caída en la actividad económica.

En tanto, por ese motivo y el parate en la obra pública, en la primera mitad del mandato de Milei se perdieron 48.671 empleos en la construcción. Los obreros registrados pasaron de 427.197 el primer mes de LLA en el poder, a 378.526 en diciembre último, un descenso del 11%.

En pérdida de personas empleadas, siguen las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler que empleaba a 902.515 en diciembre de 2023 y dos años después, registraba 22.953 trabajadores menos en blanco (879.562 personas), una caída del 2,5%.

A continuación, se ubica el transporte, almacenamiento y comunicación, que sufrió una disminución de 17.989 trabajadores: en diciembre de 2023 eran 528.961 y, dos años después, sumaban 510.972 (-3,4%).

El top five de la caída de empleos registrados lo completan los servicios comunitarios, sociales y personales, con una reducción de 16.380 personas: de 379.389 que había apenas Milei llegó al Gobierno, al cierre de 2025 eran 363.009 (-4.3).

Como contracara, los únicos sectores con aumento de empleo registrado en el período de diciembre 2023 a diciembre 2025, según los datos del SIPA, fueron la pesca; la agricultura, ganadería, caza y silvicultura; la enseñanza; y el comercio y reparaciones.

Si bien el comercio aparece con un aumento ínfimo (0,18%) en los últimos dos años, registró una caída en el último semestre de 2025. En efecto, entre junio y diciembre del año pasado, fue la segunda actividad que más trabajadores registrados perdió (19.913), precedida por la industria.

Análisis por provincia

La dinámica del empleo asalariado en diciembre de 2025 comparada con el mismo mes de 2023 muestra que las caídas del empleo fueron generalizadas a nivel nacional. En los últimos dos años, apenas dos jurisdicciones registraron aumentos en el nivel de empleo y 22 mostraron variaciones negativas.

Las mayores caídas del empleo registrado se observaron en Santa Cruz (-16%), La Rioja (-13%), Catamarca (-10%), Misiones (-9%), y en Formosa, Chaco y Chubut: todas, con una merma del 8%.

Las únicas dos provincias con crecimiento de trabajadores en blanco fueron Neuquén ( 4,61%) y Río Negro ( 0,42%), por la actividad de explotación petrolera.

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El Congreso se prepara para una etapa de negociaciones volátiles y acuerdos cortos rumbo a 2027

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Se adelantaron los tiempos y plazos. Las reuniones se empiezan a repetir, los encuentros ya se empiezan a hacer públicos de cara a lo que será 2027 en un contexto en donde el oficialismo por primera vez empieza a mostrar profundas fisuras en su relato. Los encuentros no son solo de la oposición, sino que también el oficialismo mantiene los puentes con los sectores que lo acompañaron durante estos dos años. Pero el escenario empieza a ser otro. Y el Congreso, como siempre, será la caja de resonancia de todo esto.

“Hay acuerdos y desacuerdos por todos lados, pero lo que tienen en común es la volatilidad de lo pactado. Todos miran el 2027 pero tienen que transitar el 2026”, explicó un viejo armador del peronismo que viene sumando kilómetros en diferentes mesas de café. “En este esquema lo que vamos a ver es que los gobernadores van a mostrar una faceta negociadora con el Gobierno nacional y otra con la oposición, por lo que sus legisladores se van a mover con ese ritmo”, agregó.

En el oficialismo no hay dudas, Javier Milei va a ir por la reelección a la presidencia y, aunque haya jefes de estado provinciales que no busquen competir y que no intenten un armado opositor, saben que no pueden permitir el avance libertario. “Las conversaciones están y van a estar, pero como sabemos que nos van a poner a competir un candidato en la provincia hay que ponerle límites”, explicó un gobernador que buscará la reelección pero que no comparte una mesa de negociación con el peronismo.

Los gobernadores que podrían ir a una reelección son 15 más el jefe de Gobierno: Leandro Zdero (Chaco), Ignacio Torres (Chubut), Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Hugo Passalacqua (Misiones), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Poggi (San Luis), Claudio Vidal (Santa Cruz), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gildo Insfrán (Formosa) y Jorge Macri (Ciudad de Buenos Aires).

En total, entre 40 y 50 diputados nacionales responden de manera directa o indirecta a estos gobernadores, considerando lealtades partidarias y provinciales, aunque la cifra podría variar por fracturas internas o realineamientos políticos. Este número será fundamental tanto para que La Libertad Avanza pueda avanzar con sus intereses como para que la oposición pueda llevar adelante su propia agenda.

“Los acuerdos van a terminar siendo temáticos. Vas a ver que los diputados que responden a un gobernador se sientan y acompañan para un tema que quiere el gobierno y en la sesión siguiente no dan quórum y votan en contra. Algunos van a sentar uno y parar a otro —uno da quórum y otro legislador no— dependerá del acuerdo de ese momento. Todo dura entre 10 y 15 días y se refrenda o se rompe”, señaló un ex peronista que hoy transita la vía del mundo liberal-libertario.

Un ejemplo que muchos señalan es el caso de Santiago del Estero, donde el gobernador Elías Suárez fue el primero en ocupar su lugar en la Asamblea Legislativa el pasado 1 de marzo y se quedó un buen rato solo, haciendo notar su presencia mientras sus pares evitaban ingresar al recinto. Sin embargo, el exgobernador y a quien todos señalan como jefe político de Suárez, Gerardo Zamora, hoy ocupa una banca en el Senado y hasta ahora mantiene un posicionamiento opositor.

En medio de lo que parece ser la peor crisis de credibilidad que vive La Libertad Avanza y sus principales referentes, el Congreso en general, y el recinto en particular, será donde se debatirán estos acuerdos. “El rumor es que todos adelantan las elecciones para no quedar pegados a la nacional, entonces cada uno va a jugar su preferencia. Va a ser un año difícil para el oficialismo pero también para la oposición más dura”.

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