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Política Nacional

Debate presidencial 2019: Macri vinculó a Alberto Fernández con el pasado del kirchnerismo y el candidato del Frente de Todos lo acusó de mentiroso

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Mauricio Macri, Alberto Fernández, Roberto Lavagna, José Luis Espert, Nicolás del Caño y Juan José Gómez Centurión, los seis candidatos presidenciales, debatieron por primera vez en la Universidad Nacional del Litoral, el primero de los dos encuentros previstos antes de las elecciones generales del próximo 27 de octubre.

La discusión mostró las estrategias de los dos principales candidatos a imponerse en los comicios: así, Macri vinculó a Alberto Fernández con el pasado del kirchnerismo y el candidato del Frente de Todos lo acusó de mentiroso. Profudizaron sus diferencias y polarizaron el debate.

Un ejemplo de esta estrategia fueron las constantes alusiones a las políticas “del gobierno anterior” como el déficit fiscal, los vínculos con Venezuela y las políticas garantistas de seguridad, por parte de Macri. En cambio, Alberto Fernández se concentró en los indicadores económicos, como la deuda y la pobreza, y en las promesas no cumplidas por el Presidente.

Lavagna, fiel a la estrategia que implementó a lo largo de la campaña, evitó entrar en el juego de la polarización y se enfocó en sus propuestas. Lo mismo realizaron Del Caño, Espert y Gómez Centurión.

Uno de los cruces más fuertes de la noche lo protagonizaron Macri y Alberto en el bloque de educación. “Me imagino que (Axel) Kicillof va a poner una narco-capacitación en las escuelas”, dijo el Presidente con ironía en referencia a las declaraciones del candidato a gobernador del Frente de Todos, quien aseguró la semana pasada que muchas personas comenzaron a dedicarse a la venta de droga por la crisis económica.“Yo pensé que íbamos a hablar en serio pero lamentablemente el Presidente sigue mintiendo y diciendo disparates”, replicó rápidamente Fernández, y agregó que los presupuestos de Educación y Ciencia y Tecnología cayeron 40% y 45%, respectivamente, entre 2015 y la actualidad.

Durante el segundo eje, el económico, Macri cosechó sus mayores cuestionamientos. “Entérese Presidente, cuando termine su mandato va a dejar 5 millones de nuevos pobres”, disparó Fernández. En este punto, el Jefe de Estado reconoció que pensó que “iba a ser más simple ordenar la economía”, pero replicó: “Me sorprende que Alberto Fernánez diga que yo destruí la economía cuando hace muy poco dijo que la ex presidenta Cristina Kirchner la destruyó; dijo cosas peores, que cerró la economía, la dejó sin reservas, aumentó la pobreza y la ocultó; digamos la verdad”.

En relación a la deuda externa, Macri señaló que “2 de cada 3 pesos” que el Gobierno tomó de deuda “fue para pagar deudas del gobierno anterior”. “Y el peso restante fue para reducir el déficit fiscal”, agregó. Rápidamente, haciendo uso de sus 30 segundos, Fernández se preguntó “en qué país vive” el Presidente y denunció que “sus amigos” fugaron USD 30 mil millones. “Ya es hora que deje de mentirnos”, remató con tono indignado.

Al momento del cierre, los cruces entre los dirigentes se intensificó. “Volvió el dedito acusador, la canchereada. El kichenrismo no cambió, por más que se oculte sigue siendo lo mismo. Hoy tenemos otra cultura del poder. Hemos vuelto al mundo. Si pudimos con todo eso como no vamos a poder arreglar la economía. Pero cuatro años es muy poco tiempo”, aseguró Macri.

Fernández replicó: “2000 puntos de riesgo país y hemos vuelto al mundo. Que raro lo que dice el presidente. La piedra son ellos. Nosotros somos un pueblo maravilloso. Nos hemos caído muchas veces, ya es hora de que no nos pase más. El compromiso que tenemos es darle trabajo a todos, volver a la Argentina productiva”.

Fuente: Infobae

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El Senado elegirá autoridades y el oficialismo busca equilibrar el poder entre la Casa Rosada y Villarruel

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Mantener un mínimo equilibrio entre la Casa Rosada y Victoria Villarruel es el lema con el que La Libertad Avanza apunta a encarar, el martes 24 de febrero, la sesión preparatoria para definir a las autoridades del Senado, con otros cargos que sí estarán en juego, en medio de un nuevo período extraordinario -desde el 2 del mes próximo- que servirá al oficialismo para sondear el movimiento de dialoguistas.

El encuentro en el recinto está fijado por el reglamento, más allá de una convocatoria no consumada, algo que no reviste urgencia alguna. En el primer artículo se señala: “El 24 de febrero de cada año o el día inmediato hábil anterior, en caso que sea feriado, se reúne el Senado en sesiones preparatorias a fin de designar autoridades y fijar los días y horas de sesiones ordinarias, los que pueden ser alterados por decisión de la Cámara”.

“Acto continuo, la Cámara hará sucesivamente y por mayoría absoluta la elección de un presidente provisional para que la presida, en los casos determinados en el artículo 58 de la Constitución, un vicepresidente, un vicepresidente 1º y un vicepresidente 2º”, reza el segundo.

En tanto, el tercero deja en claro que “en caso de no resultar mayoría, se votará por los candidatos que hayan obtenido mayor número de sufragios; y en caso de empate, decidirá el presidente”.

Según confiaron fuentes del Gobierno y del Senado a Infobae, no existe ninguna intención de terminar de quebrar el orden en la “Casa”. Es decir, no sumar una nueva batalla a la guerra que mantiene el Ejecutivo con la Vicepresidenta, que sostiene estrategias política y comunicacional devaluadas y sin resultados a la vista, más que destellos ínfimos en redes sociales.

La tranquilidad vendría para lo que es el corazón de la Cámara alta. Primero, por la eventual confirmación del respetado por todos los bloques Alejandro Fitzgerald como secretario administrativo, la caja del Senado.

Esta butaca se convirtió en un problema mayúsculo para Villarruel, tras la partida de la eficiente María Laura Izzo. Fue un crimen querer hacer bien las cosas. A partir de ahí, todo siguió en caída para aún libertaria, con una ensalada de desvío de funciones para suplir ese vacío. Largos meses después y, en medio de la feroz puja opositora contra Milei, logró ubicar a su “amigo” Emilio Viramonte Olmos. Duró unos días y se convirtió en un papelón mayúsculo. Con Fitzgerald, las olas se calmaron. También evitaron la llegada de un personaje fantasmal que deseaba jugar al poder.

El otro lugar clave, para suerte del Gobierno, funcionó casi como un reloj suizo. Por ese motivo es que Agustín Giustinian mantendría la secretaría parlamentaria, el alma legislativa de la Cámara alta. El ida y vuelta con las bancadas, amortiguar la presión opositora, definir estrategias y avisar con exactitud a la Casa Rosada los votos que hay -o no- para leyes son algunas de las acciones principales de un área sensible que está conformada por personas sin caras conocidas, pero más que trascendentales para una convivencia viable.

Javier y Karina Milei, junto a la jefa libertaria del Senado, Patricia Bullrich, tendrán que resolver una silla todavía más importante: la presidencia provisional. Es el segundo escalón en cuanto a sucesión del jefe de Estado. El primero es Villarruel.

En este sitial se encuentra el libertario puntano Bartolomé Abdala, que ni se inmutó ante el penoso “serrucho” que algunos compañeros recién aterrizados aplicaron contra él. Se direccionan hacia el sur del país. ¿Qué tiene para mostrar, pese a aciertos y errores? Fue uno de los pocos -con el exjefe de la bancada, el jujeño Ezequiel Atauche- que puso la cara en los peores momentos del año pasado, cuando las trompadas entraban por doquier.

Abdala surfeó épocas en las que, para diferenciarse de la Casa Rosada, Villarruel se retiraba del recinto para delegar las sesiones delicadas a él y Giustinian. Esto ocurrió hace casi nada, pero la ambición y el olvido corren más rápido que los sucesos concretos de los últimos meses.

La vicepresidencia del Senado le corresponde al peronismo. Sobre esto no existe objeción alguna, ya que es lo que le corresponde. Las dudas que quedan se enfocan en las vicepresidencias primera y segunda, hoy en manos del radicalismo y el peronismo disidente, respectivamente.

Otros cargos a ocupar son las prosecretarías parlamentaria y administrativa, y la prosecretaría de coordinación operativa. La última es de Manuel Ignacio Chavarría, quien fue designado autoridad de la Central Hidroeléctrica Yacyretá.

Este medio contó, el fin de semana pasado, que su nueva vida laboral no genera ningún tipo de inconveniente, en lo formal. Lo que sí consternó en el Congreso es que el funcionario, en vez de renunciar, solicitó una licencia “ad honorem”. ¿Qué significaría esto? Continuar con contratos y personal a cargo en el SenadoY chofer. Un disparate.

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El Gobierno postergó el debate por el nuevo Código Penal e incluirá una baja de la edad de imputabilidad

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Luego de la victoria moderada que consiguió el Gobierno a fines del 2025 con la aprobación en el Congreso del Presupuesto y de la ley de Inocencia fiscal, el oficialismo concentrará todos sus esfuerzos en estas nuevas sesiones extraordinarias en obtener la sanción de la reforma laboral y del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, aunque ya piensa en los futuros movimientos legislativos con los que avanzará una vez que se logren esas primeras metas.

En este sentido, según pudo saber Infobae, las autoridades nacionales ya tienen en carpeta enviar en los próximos meses dos iniciativas que fueron impulsadas el año pasado, pero que no prosperaron en ese momento.

Se trata, por un lado, del nuevo Código Penal, el cual fue elaborado por una comisión especial de expertos en la materia convocada por el Poder Ejecutivo, y la baja de la edad de imputabilidad.

El primero de estos textos fue incluido incluso en el temario de extraordinarias de diciembre último, pero nunca se llegó a tratar por falta de consenso y porque la Casa Rosada prefirió priorizar las leyes que sí terminaron saliendo.

En tanto, la segunda de esas medidas había conseguido dictamen en la Cámara de Diputados en mayo del 2025, pero tampoco pudo pasar al recinto por la falta de apoyo por parte de la oposición.

En este caso, el proyecto planteaba bajar de 16 a 14 años la edad a partir de la cual se puede juzgar a un menor, aunque estableciendo una pena máxima de 15 años y solo para delitos graves.

La iniciativa en cuestión buscaba dar prioridad a las penas alternativas, como la aplicación de tareas comunitarias, prohibiciones de aproximación con las víctimas o medidas de reparación del daño causado.

En ese entonces, la propuesta obtuvo 77 firmas (necesitaba 73 como mínimo) de los diputados del PRO, La Libertad Avanza, la UCR, la Coalición Cívica, Innovación Federal y Democracia para Siempre.

Sin embargo, para esa fecha el Gobierno todavía no había ganado las elecciones y seguía siendo una minoría en ambas Cámaras, donde la oposición trababa todos los intentos del Ejecutivo, por lo que no se votó.

Ahora el escenario es diferente y las autoridades nacionales piensan insistir con ambas medidas en un solo proyecto amplio que se enviará al Congreso cuando comiencen las sesiones ordinarias.

“Hay todo un régimen penal juvenil, que incluye no solamente la baja de la edad, sino también cuestiones de políticas de Estado, de inserción y asistencia social, tratamiento terapéutico, etcétera. Es decir, son un montón de herramientas para pensar qué hacer con un chico que delinque“, explicó uno de los autores de la propuesta.

De esta manera, la baja de la edad de imputabilidad estará incluida dentro del nuevo Código Penal, que no lo contemplaba originalmente, ya que la comisión que lo elaboró se enfocó en modernizar el régimen actual, incorporando algunos delitos nuevos y endureciendo las penas para otros existentes.

El grupo que se encargó de la redacción fue creado a principios del 2024 y estuvo integrado por figuras como el juez de la Cámara Federal de Casación Penal, Mariano Borinsky, y el abogado Jorge Boumpadre, que lo encabezó.

La junta entregó una primera versión ese año que tenía un total de 540 artículos, pero luego se siguió trabajando y esa cifra se amplió considerablemente, hasta llegar a 912.

El texto definitivo fue presentado en diciembre último durante una conferencia de prensa del entonces flamante jefe de Gabinete, Manuel Adorni, junto a la actual senadora Patricia Bullrich, que estaba dejando el Ministerio de Seguridad.

El proyecto, con el que ahora se va a insistir, contempla cambios importantes sobre algunos aspectos vinculados a la corrupción, el terrorismo y el endurecimiento de las sentencias.

Entre otros aspectos, la propuesta más reciente propone no solo mantener la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad, sino también sumar otros delitos como homicidio simple y agravado, abuso sexual, grooming, financiación, comercialización, publicación, facilitación, divulgación o distribución de material audiovisual de abuso sexual infantil, corrupción de menores, trata de personas, terrorismo, financiamiento del terrorismo, tráfico de estupefacientes, entre otros.

Asimismo, se conservan algunas leyes sancionadas en el último tiempo, como la de Interrupción Voluntaria del Embarazo y, aunque fue un tema que generó fuerte discusión dentro del Gobierno, por el momento se sostenían los agravantes cuando los delitos son cometidos en contextos de discriminación por razones de género, identidad u orientación sexual.

Entre los nuevos delitos que aparecen, está el de los motochorros, que se redactó de manera más clara para que no haya grises; la criminalidad ambiental, sumando la contaminación, y se perfeccionó la figura del financiamiento del terrorismo.

En la previa de Navidad, el presidente Javier Milei reunió a sus ministros en la Quinta de Olivos y les entregó a cada uno de ellos el libro “Defendiendo lo indefendible”, del economista estadounidense Walter Block, en el que se abordan varias problemáticas sociales que, según el autor, no deberían ser castigadas penalmente, analizando temas como la prostitución, el narcotráfico y derecho al aborto, entre otros.

El escritor considera en esa obra que el Estado no debería prohibir actividades voluntarias que no impliquen agresión, incluso cuando generen incomodidad moral o rechazo social generalizado. El eje teórico se apoya en el principio de no agresión, una de las bases del libertarismo moderno.

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El Gobierno empieza a mover la reforma laboral, busca dormir a Diputados y anota una alerta de la CGT

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El decreto de convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso confirmó lo que se esperaba: el Gobierno apuesta centralmente a la reforma laboral en el Senado y busca evitar sobresaltos en Diputados que alteren la agenda deseada. El oficialismo ya comenzó a moverse con contactos -formales e informales- y en un punto, las dos movidas se cruzan: las negociaciones con gobernadores tienen como objetivo sumar apoyos al proyecto de legislación del trabajo en la Cámara alta y tantear compromisos que permitan bloquear en la Cámara baja cualquier intento opositor para voltear el DNU de los servicios de inteligencia.

La vuelta a la actividad legislativa fue anotada por el Ejecutivo para el 2 de febrero y, en caso de la reforma laboral, con la intención de votar en el Senado diez días después. De hecho, se puso en marcha la Comisión de Trabajo y el oficialismo ratificó su posición. Dice que está dispuesto a negociar algunos aspectos del proyecto, aunque sin tocar el dictamen de comisión. En otras palabras, la intención es ir al recinto con un trato cerrado que no altere el ritmo que pretende Olivos también como dato político. El punto es si eso garantiza un trámite similar en la otra Cámara y sin estribaciones más allá del Congreso.

En ese tablero inicial, el oficialismo anota en estas horas una alerta sindical. En el discurso, tanto Patricia Bullrich como los jefes de la CGT se declaran abiertos al diálogo, pero eso va de la mano con planteos de máxima. Del lado violeta sostienen que no aceptarán cambios sustanciales, mientras que desde el frente sindical advierten sobre una posible judicialización si el texto sale tal como llegó al Congreso.

Jorge Sola, uno de los tres integrantes de la conducción cegetista, acaba de plantearlo sin vueltas. Cuestionó el proyecto en líneas generales -sin precisiones-, y advirtió que sin modificaciones, tiene destino de planteo a la Justica por “inconstitucional”. Está claro que el dirigente del gremio del seguro -de fuerte formación sindical, según destacan algunos de sus pares- no intentó una discusión puntual de los temas que inquietan a la CGT, sino advertir sobre el camino fangoso que debería recorrer la noma sin aval gremial. Es un mensaje también al empresariado.

El panorama en ese terreno no resulta un dato político menor. El clima ya se había agitando antes de fin de año en la justicia nacional del trabajo, porque junto al proyecto circulaban versiones sobre una avanzada que trascendía por mucho el proyecto de traspaso del fuero al ámbito porteño. Y además, en primeros cruces de información con jefes sindicales, expertos en la materia señalaban posibles focos de reclamos judiciales: desde la extensión del criterio de servicios esenciales en caso de medidas de fuerza, hasta la derivación de ingresos del sistema previsional hacia un Fondo de Asistencia Laboral para cubrir indemnizaciones.

Esa advertencia sindical asoma más inquietante que los pasos que anuncia la CGT en espejo con las negociaciones del Gobierno para asegurarse apoyo de los jefes provinciales. En esa línea, descontada la posición del kirchnerismo duro, apuntan a reunirse con gobernadores de diferente color político. Incluyen a peronistas que no responden a UxP (Tucumán, Catamarca, Salta), al núcleo de Provincias Unidas (Santa Fe y Córdoba), y a provinciales (Santa Cruz, Río Negro).

Ese, en rigor, es el terreno en el que el Gobierno se viene manejando con mayor dedicación, como lo expuso la sanción del Presupuesto 2026 a fines de diciembre. Fue una larga negociación. Y todo indica que seguirá siendo así, proyecto por proyecto, en tratativas que combinan el interés de Olivos y los reclamos de los gobernadores: según el caso, ATN, fondos de cajas de jubilaciones, deudas por el pacto fiscal, obras postergadas.

El oficialismo es optimista sobre los apoyos a la reforma laboral. Diego Santilli viene retomando conversaciones: no hubo desatención por el receso legislativo, fuera de algunos días más calmos. Por lo pronto, el ministro suma viajes a provincias. Estuvo a principios de la semana con el salteño Gustavo Sáenz y tiene agendadas visitas al entrerriano Rogelio Frigerio y al neuquino Rolando Figueroa. Antes -por diferentes motivos, que en general no excluyeron el tema legislativo- recorrió buena parte de lo que fue JxC: encuentros con el mendocino Alfredo Cornejo, el chaqueño Leandro Zdero, el chubutense Ignacio Torres y el sanjuanino Marcelo Orrego.

Fuentes legislativas consideran que el punto difundido como central en la agenda con las provincias -la reducción de ingresos por Ganancias- no sería una traba insalvable, porque el cambio en ese impuesto, de fuerte impacto en la coparticipación federal, podría ser gradual. Más atención generarían otros renglones del proyecto, sobre todo en cuanto a potencial litigiosidad.

Las otras iniciativas incluida en la convocatoria a sesiones extraordinarias no proyectan olas. En principio, trasciende consenso sobre el impulso para acelerar la aprobación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. El oficialismo espera un trámite razonable para la designación de un embajador. Y la ley de glaciares demandaría tiempos más largos que los de esta etapa, con fecha de finalización para el último viernes de febrero.

El Gobierno postergó otros proyectos, densos y que generan dudas sobre su redacción final, como la reforma tributaria. Con todo, asoma un punto de inquietud que supera el manejo propio del oficialismo. Se trata del DNU que reforma la estructura de la SIDE y dispone cambios alarmantes en las atribuciones de los servicios de inteligencia.

En este caso, no importa si el Congreso está en período ordinario, extraordinario o de receso. El DNU puede ser tratado en cualquier momento cumplido el plazo formal. Pero, naturalmente, depende de la oposición en sus distintas vertientes conseguir número para dar la batalla. No está claro por ahora el panorama, especialmente en el Senado. Y los operadores violetas trabajan para bloquear una movida opositora en la Cámara baja. Lo hacen a la par de la búsqueda de apoyos para la reforma laboral. El costo de los tratos también puede ser mayor.

El Gobierno -como las anteriores gestiones desde la época de Néstor Kirchner– cuenta con una ventaja: el rechazo vale si lo votan las dos cámaras del Congreso. Herencia de CFK, creadora de la ley que así lo dispone para blindar el poder.

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