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Política Nacional

Fernández endureció su discurso sobre las prepagas

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Tras haber negado una estatización del sistema, el Presidente dijo que el Estado debe intervenir en la medicina prepaga porque “nadie controla nada y sólo quieren aumentos”. La CGT analizará este lunes la situación.

A las empresas de medicina del sector privado, la tranquilidad les duró apenas unas horas. Este martes se fueron a dormir con las declaraciones tranquilizadoras de Claudio Belocopitt, quien había estado con Alberto Fernández y le aseguró que no existía ningún plan de estatización del sistema de salud y admitió la posibilidad de analizar alternativas para compensar el “no aumento” del 7% para las prepagas que el Gobierno anunció y dejó sin efecto el último día de 2019. En la mañana del miércoles, sin embargo, el Presidente hizo declaraciones radiales que parecieron relativizar sus propios dichos sobre el tema.

“Yo era superintendente de Seguros y, desde entonces, estoy tratando de ver de qué manera la medicina prepaga tiene algún tipo de control del Estado porque captan ahorro público y nadie controla nada, y lo único que piden son aumentos. Lo único que ves es un sistema de intermediación pura. Se lleva tu cuota, acumula el sistema de dinero, la hace rendir financieramente”, dijo. Belocopitt se mantuvo en silencio. Tampoco se reunió con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, para avanzar con el análisis de las compensaciones para el sector que, quedó en claro, no podrá aumentar las cuotas.

Es cierto que Fernández habló de “control” y no de una estatización directa, pero en las empresas de salud se interpreta que el desmentido avance del Estado sobre el sistema sanitario es mucho más que un fantasma que agita el kirchnerismo en soledad. No ayudó a disipar esa sensación el documento “Ejes centrales para un Programa de Salud 2020/2024”, elaborado en agosto de 2019 por la Fundación Soberanía Sanitaria, que dirige Nicolás Kreplak, actual viceministro de Salud bonaerense, que fue difundido en las últimas horas por algunos medios.

Allí se afirma que, “tras décadas de fragmentación y segmentación crecientes del sistema de salud, se debe poner en marcha un proceso que conduzca a una solución estructural: la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud Argentino (SNISA)”, al que definen como “un sistema mixto con centralidad en el subsector público, de carácter federal, pero fortalecido y articulado en una red nacional, con municipios crecientemente involucrados en la construcción de un primer nivel con capacidad resolutiva”.

En un documento de la Comisión de Salud del Instituto Patria, que coordina el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, se sostenía lo siguiente en 2019: “Cuando regrese al gobierno nacional y popular (…), la profundización necesaria en el ámbito de la salud deberá comprender una cantidad cuando menos crítica de cambios que generen bases sólidas para la reconstrucción/reconversión del sistema. El fortalecimiento del rol del Estado como rector y ejecutor de las políticas de salud deberá ser contundente. Es imprescindible que el Estado pueda realmente ejercer una verdadera gobernanza del sistema en su conjunto, para lo cual debe tener capacidad prestacional propia y herramientas de poder que le permita alinear a los demás sectores y subsectores a la política sanitaria global. Sólo así el sistema podrá ordenarse e integrarse”.

El propio Kreplak, en un artículo publicado en junio pasado en la revista digital de su fundación, también dio algunas pistas sobre el eje de lo que estaría planificando un sector del oficialismo: “La ineficiencia e ineficacia que demuestra el mercado al hacerse cargo de la salud es la demostración dramática de la importancia que tiene contar con un sistema gobernable, conducido por el Estado, que disponga de la infraestructura asistencial básica distribuida según las necesidades y, especialmente, un enorme y capaz equipo de salud que pueda trabajar dinámicamente en diversas funciones”.

Para Gollán, según declaró en una entrevista de la fundación dirigida por Kreplak, “hoy tenemos un montón de actores en el sistema de salud que el Estado no controla, que son casi independientes, pero que son formadores de opinión y de sentido común”, por lo que concluyó: “El Estado es el único que puede resguardar la salud en su dimensión de derecho”.

El viceministro de Salud de la Provincia destacó que “muchos sectores privados de la salud se van quedando con las áreas más rentables, las que dan más dinero y nos van dejando a los Estados las áreas más costosas: las terapias intensivas, las guardias permanentes, las emergencias”. Y ejemplificó: “En la Provincia de Buenos Aires la mitad de los municipios no tiene clínicas y sanatorios privados ya que se fueron porque no son rentables. ¿Quién se hace cargo? El municipio o la provincia”.

En la misma revista, el gobernador Axel Kicillof brindó definiciones que están en sintonía con el pensamiento de sus funcionarios: “La salud es algo tan importante que no se puede dejar en manos del mercado”, advirtió, por lo cual dijo que “el Estado tiene que intervenir en la regulación de los precios, de las cantidades y del acceso a los bienes y servicios de la salud”.

Para los dirigentes de la CGT, el contenido del documento de la Fundación Soberanía Sanitaria “es un catálogo de lugares comunes”, por lo que están tratando de conseguir la reforma del sistema de salud que fue elaborada en el Instituto Patria y cuya base, en la misma línea de Kicillof, Gollán y Kreplak, fue transparentada por Cristina Kirchner en un acto en La Plata: “Tenemos que ir a un sistema nacional integrado de salud entre lo público, lo privado y las obras sociales que optimice recursos”.

Desconfiados, los sindicalistas temen que el kirchnerismo logre avanzar sobre las obras sociales para ejercer un mayor control en el sistema, aunque se supone que el proyecto K incluiría dos cuestiones que los expertos de la CGT vienen proponiéndole al Gobierno: la fusión de las obras sociales chicas con las más grandes para reducir el gasto estatal en el sector y la limitación del llamado “descreme”, que es la triangulación de aportes que obras sociales pequeñas negocian con la medicina prepaga y que le permite al sector privado quedarse con una parte de los fondos derivados de la población joven, sana y con mayores recursos.

Sin mucha información y con demasiadas preocupaciones, la mesa chica de la CGT decidió reunirse el lunes 11 en la sede de UPCN para analizar la situación y decidir algún curso de acción. Su interlocutor más directo en estos temas es el superintendente de Servicios de Salud, Eugenio Zanarini, recluido en su casa para reponerse de un infarto que sufrió a fin de año.

Entre los empresarios también hay movimientos vinculados con el temor a la reforma del sistema sanitario: directivos de unas 5500 empresas prestadoras de servicios de salud mantendrán el jueves 14 de este mes un Zoom para evaluar el panorama crítico del sector y presentar en sociedad una nueva entidad que los agrupa, la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS).

Creada en diciembre, la FAPS nuclea a sanatorios, clínicas, centros de diagnósticos, laboratorios, servicios de emergencia médica, hospitales de comunidad, institutos de salud mental y geriátricos, y en su primera presentación destacó que atienden a 7 de cada 10 pacientes de prepagas, obras sociales y particulares en todo el país, aunque aclaró: “Somos prestadores directos de servicios, no fijamos el precio, ni los aranceles, ni las cuotas de los asociados a las prepagas, pero, como último eslabón de la cadena de atención, asumimos todos los costos necesarios para garantizar la prestación de servicios en tiempo y forma”.

Se trata de un sector que advirtió que desarrolla su actividad en “un escenario económico, financiero y sanitario crítico, que pone en riesgo inmediato la supervivencia de muchos prestadores de salud”, y por eso reclamaron auxilio a las autoridades nacionales: están sufriendo el recorte de la ayuda económica estatal desde el 31 de diciembre y, además, afrontan costos que aumentaron más del 60% a lo largo del año pasado mientras los financiadores del sistema de salud (obras sociales nacionales, provinciales, PAMI y empresas de medicina prepaga) mantuvieron “casi sin aumento” los aranceles.

En el Instituto Patria, mientras tanto, hay mucho hermetismo sobre la reforma del sistema de salud. Uno de sus integrantes dijo que el tema “es un secreto de Estado”, aunque admitió que “el plan existe y se comenzó a escribir en septiembre”

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La mayoría de los diputados y senadores confirmaron su presencia al evento con el Papa León XIV

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El domingo por la noche se verá una imagen muy poco habitual en la política de la Argentina, y mucho menos en los últimos años.

Por primera vez, los diputados y senadores de todos los bloques recibieron sin distinción la invitación para participar de la gala que se realizará el domingo por la noche en el Centro Cultural Palacio Libertad —ex CCK—, donde se registrará el último de los actos de León XIV en su rol de jefe de Estado del Vaticano.

“La invitación llegó por protocolo a todos”, dijo un diputado de la oposición a Infobae. “El que no va es porque no puede o porque no quiere, no porque no fue invitado”, agregó la misma fuente de uno de los bloques de la oposición.

Desde el peronismo, tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, certificaron que la invitación llegó a los correos de todos sus miembros y, aunque aseguran que asistirá la mayoría, no estará la totalidad presente. “Somos un bloque de 92, por lo que el ‘todos’ es muy amplio; quizás alguno no pueda viajar, pero la invitación fue para la totalidad”, explicó una alta fuente del bloque de Unión por la Patria.

Por el lado del bloque del Senado del peronismo, la confirmación es, por lo menos hasta ahora, que asistirán 15 de los 22 senadores que conduce José Mayans. “Algunos no están o no pueden viajar”, explicaron.

La invitación que llegó a las casillas de correo de cada uno de los diputados y senadores señala que está dirigida al legislador o la legisladora junto con su cónyuge, con el fin de participar del “Encuentro de Su Santidad el Papa León XIV con las autoridades, los integrantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático”.

Quienes no fueron invitados al evento son los expresidentes Mauricio Macri y Alberto Fernández. Sí estará presente la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, quien ocupará su espacio protocolar, algo que no sucedía —sin tener en cuenta la apertura de sesiones ordinarias— desde el 1 de noviembre de 2024, durante el acto de egreso de la Policía Federal Argentina.

Por el lado del mundo empresario, en la lista aparecen Marcos Galperin (Mercado Libre), Eduardo Eurnekian (Corporación América), Alejandro Bulgheroni (Pan American Energy), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Eduardo Elsztain (IRSA), Alberto Roemmers (Laboratorio Roemmers), Mario Montoto (Cámara de Comercio Argentino-Israelí), Daniel Hadad (Infobae), Francisco de Narváez (Grupo de Narváez) y Daniel Vila (Grupo América).

En el mismo correo se establece que el ingreso al Palacio Libertad comenzará a las 16:30 del domingo —horario previsto para que aterrice en Aeroparque el Papa— por la esquina de la avenida Madero y la avenida Corrientes. La acreditación se realizará con DNI físico o a través de la aplicación Mi Argentina.

Un detalle no menor en todo el convite, que claramente fue organizado bajo los lineamientos de ceremonial y protocolo de la Santa Sede, es que el correo donde figura la invitación oficial —en la que el presidente Javier Milei oficia de anfitrión— incluye un código de vestimenta.

En el caso de los hombres que asistan, deberán hacerlo con un estricto código de traje oscuro y corbata oscura. En el caso de las mujeres, deberán hacerlo con vestimenta oscura, con la espalda y los brazos cubiertos. La única salvedad que hace el protocolo para las mujeres es que no se requiere el uso de mantilla ni cubrirse la cabeza.

La idea del oficialismo es que el encuentro pueda representar un mensaje de unidad ante la mirada del Sumo Pontífice. Por eso circularon invitaciones entre los representantes del Parlamento, los gobernadores y los empresarios cercanos a las ideas del presidente Javier Milei. Entre los invitados aparece la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien la cúpula del Poder Ejecutivo nacional mantiene un enfrentamiento abierto.

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Más diálogo, confianza en los mercados y armar un equipo: las recomendaciones de Macri para el Gobierno

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En medio de las negociaciones que llevan adelante el PRO y La Libertad Avanza para tratar de llegar a un acuerdo electoral de cara al 2027, el ex presidente Mauricio Macri defendió este jueves el rumbo económico del actual Gobierno, pero le recomendó a Javier Milei, aunque sin nombrarlo directamente, tener mayor apertura al diálogo, armar equipos de trabajo y generar confianza en los mercados.

Al exponer en el foro de ABECEB, una de las consultoras más importantes del país, el ex mandatario insistió en que la Argentina necesita pasar de la estabilización a una etapa de desarrollo, para la cual consideró necesario abrir espacios de consenso entre el Estado, los gobernadores, los empresarios y los sindicatos.

Durante su exposición, el referente de los aliados también alertó sobre los riesgos de los liderazgos concentrados, la falta de coordinación y la ausencia de figuras capaces de marcar desacuerdos dentro de los gobiernos.

Antes de comenzar su exposición, el fundador del PRO le hizo una broma al moderador, Antonio Sola, presidente de la Fundación Liderar con Sentido Común (FLSC), sobre el lugar que ocupaba en el escenario. “Siempre más cómodo a la derecha”, comentó, aunque luego agregó que “en el mundo en el que vivimos a veces parece que estamos más en el centro”.

Macri recordó que su experiencia en Boca Juniors fue su “universidad de la política” y que allí aprendió que las instituciones deben estar por encima de las personas, porque encendió que “sin reglas no hay previsibilidad, no hay futuro”.

El ex presidente vinculó ese principio con el equilibrio fiscal. “No se puede gastar más de lo que ingresa. En Boca tuve éxito de convencerles, en la Ciudad tuve éxito de convencerlos a todos. Durante mi presidencia era discutido. Por suerte, hoy creo que todos hemos aceptado que no se puede gastar más de lo que se tiene”, sostuvo.

Al respecto, también remarcó que la forma en la que uno transmite al público las cosas debe ser de igual manera parte central de cualquier gestión, porque “es tan importante como hacer”.

“Lo que vos no comunicas, alguien lo va a comunicar por vos y no te va a gustar. Entonces, uno tiene que asumir el rol de comunicar”, afirmó.

“Uno no puede hacer algo que no va a poder explicar. Por mejor que sea, si la idea no se puede explicar, abandonala”, agregó, al recordar una frase que atribuyó a Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca: “Cuando todo el mundo se equivoca, todo el mundo tiene razón”.

Macri sostuvo que la principal responsabilidad de un dirigente es elegir “lo correcto” antes que “lo conveniente”. Al contar las discusiones que mantuvo con Diego Maradona cuando el ex futbolista buscaba convertirse en técnico de Boca, planteó que su decisión de exigirle un tratamiento por sus adicciones le dejó una enseñanza que luego aplicó a la política.

“Él me terminó de convencer de que lo que vale la pena, sobre todo si uno quiere liderar, es hacer lo correcto, no lo conveniente. Si hubiese hecho lo conveniente, seguramente no hubiésemos ganado 17 campeonatos”, dijo.

En este sentido, advirtió que, “lamentablemente, en los liderazgos de hoy, especialmente los públicos, vemos mucha gente yendo por el sí fácil”, lo cual consideró como un grave error.

“Eligen a una persona (como Presidente) para decir que no, porque para decir que sí hubiesen elegido a cualquier otro. Uno tiene que saber que esos momentos van a llegar. La diferencia entre un líder que asume su responsabilidad y el que no, es que el primero de ellos va siempre por lo correcto”, insistió.

Para Macri, ningún dirigente puede pretender tener todas las respuestas en un contexto internacional que definió como imprevisible. “Hoy más que nunca, nadie puede tener todas las respuestas. Creo que cada vez tenemos menos respuestas. Si mañana vinieran unos acá y les dijeran qué va a pasar en los próximos seis meses, les mentirían”, afirmó.

“La imprevisibilidad es la regla que domina el mundo. Entonces, hoy más que nunca, necesitás un equipo. No solo para implementar, porque una idea que no se implementa es una frustración, sino también para pensar”, explicó.

El ex mandatario dijo que, al seleccionar colaboradores, prefiere priorizar las cualidades personales antes que el talento técnico. “Primero, ser buena gente. Si tengo que resignar algo, un poquito, prefiero resignar capacidad. Porque ponés un tipo muy talentoso, que lo sabe, con cero empatía, y te destruye toda la organización”, sostuvo.

“Los roles tienen que estar bien claros. El líder tiene que decirle a cada uno de qué se ocupa. No puede haber superposición”, agregó, antes de trasladar esa mirada al funcionamiento de un gobierno.

“El Presidente tiene el rol de fijar la misión y los grandes proyectos que van a ser su legado. Pero después tiene que haber un jefe de Gabinete que coordine, porque las grandes transformaciones las hacen varios ministros de una ciudad, varios ministros de una nación. Tiene que coordinar fechas y controlar”, explicó.

“El ministro es el que representa al Presidente y tiene que representarlo. No tiene que ser el jefe de Gabinete el que anuncie que bajan las retenciones, tiene que ser el ministro de Agricultura, que se va a la comunidad y dice que bajan”, ejemplificó.

Macri también pidió que los equipos tengan instancias regulares para discutir problemas y compartir experiencias. “En el gabinete, lo más importante es que la gente intercambie sus problemas, sus conflictos y sus fracasos. Porque cuando uno va por el cambio, el statu quo es muy poderoso y es un constante nivel de interferencia”, afirmó.

El ex presidente destacó además la importancia de generar espacios de confianza fuera de las oficinas. “La confianza aumenta en los momentos después del trabajo, no en el trabajo. Los retiros para eso son geniales. Después de un día largo, la gente se relaja, canta, baila, cuenta chistes y empieza a conocerse de otra manera”, relató.

Por otra parte, también habló sobre las relaciones del Gobierno con los distintos sectores y sostuvo que “un país que quiere pasar del equilibrio macroeconómico al desarrollo tiene que encontrar espacios de diálogo y de generación de confianza”.

“Las mesas de productividad que hicimos fueron maravillosas: sentar a las empresas, a los gobernadores, al Gobierno nacional, a la industria, a la AFIP y a la Aduana para destrabar problemas y generar confianza”, rememoró.

Para Macri, el núcleo de esa estructura debe ser una “mesa chica” con personalidades capaces de cuestionar al líder. “Si vos creés que en este mundo tan complejo vas a tener todas las respuestas, estás equivocado. Lo que necesita un líder es que la gente le diga una palabra mágica: ‘No’”, planteó.

“Uno necesita tipos que tengan lo que hay que tener para decirle al líder: ‘Estás viendo mal’. Porque es imposible no estar en una nube con la presión que uno tiene. Uno necesita ese tipo de gente para equivocarse lo menos posible”, agregó.

El fundador del PRO dijo que el poder debe ser entendido como una herramienta y no como un fin. “Hay que lograr que el poder no te domine a vos. El poder es una herramienta maravillosa, porque combinando recursos humanos y financieros podés crear, transformar y hacer. El problema es que, cuando tenés éxito durante mucho tiempo, aparece el hubris”, advirtió.

Macri enumeró sus propios “antídotos” contra esa lógica. “El primero es conocerse a uno mismo. El segundo, la familia. Yo no creo en los proyectos de poder donde es un proyecto de la familia, ni siquiera de la pareja. Esta cosa que inventó Perón, que los Kirchner hicieron, que se alternan muchos gobernadores, es un desastre”, cuestionó.

“La familia tiene que darte afecto, compartir otras realidades y darte un buen consejo, pero alejada del tema. No que estén esperándote en la casa para decirte: ‘¿Viste lo que dijo tal? Matalo’. Eso te deja desenchufado”, ironizó.

El ex presidente también sostuvo que un dirigente debe recordar de forma permanente quién le otorgó el poder y con qué objetivo. “Hay que acordarse quién te dio el poder y para qué. El poder se escapa así como llegó. Todos estamos de servidores públicos”, señaló.

Sobre la construcción de confianza, Macri insistió en la necesidad de sostener la palabra incluso cuando eso pueda resultar incómodo. “Para ser previsible tenés que sostener la palabra cuando no te conviene. Esa es una cosa realmente muy importante”, planteó.

Finalmente, se refirió a la relación entre su partido y el Gobierno, y defendió el acompañamiento que su partido brindó a las reformas impulsadas desde diciembre de 2023. “El PRO se quedó sin el liderazgo del cambio. La interna que hicimos fue muy mala y esa oportunidad la supo aprovechar Javier Milei”, reconoció.

“Desde ese día le hemos dicho siempre: nosotros vamos a ayudar en lo que sea a los cambios. Lo estamos haciendo con la mayor dignidad posible, acompañando el sentido de nuestros votantes, de aquellos argentinos que sueñan con ser parte del mundo”, aseguró.

Macri sostuvo que el PRO respaldó al oficialismo “con absoluta honestidad, sin pedir nada a cambio”, aunque cuestionó la falta de apertura para incorporar dirigentes con experiencia de gestión.

“No tuvieron la apertura para recibir apoyos más orgánicos de nuestro partido. No es que haya genios, sino gente que ya estuvo. El que estuvo versus el que no estuvo es una diferencia enorme”, afirmó.

Y concluyó: “Podríamos haber aportado muchísimo a la hora de implementar muchas más cosas en materia de cambio. Eso podía haber sido algo mucho más coordinado y más dinámico, pero ellos hicieron lo que les parecía razonable”.

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Renunció Diego Hoffmann, coordinador de la Unidad Médica Presidencial

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Pese a que la salida se concretó hace algunos días, el Gobierno oficializó este miércoles la renuncia del coordinador de la Unidad Médica Presidencial, Diego Hoffmann, a través de la resolución 505/2026, publicada esta madrugada en el Boletín Oficial. Si bien todavía no se designó a su sucesor, desde el oficialismo aclaran que se trata de un cargo de menor jerarquía y que podría ser ocupado por alguien del equipo que conduce Cristian Luis Martelletti.

“Renunció un coordinador que depende del jefe. Lo sabíamos hace unos días”, aseguró una fuente oficial ante Infobae, que aclaró además que el titular de la Unidad Médica Presidencial, Cristian Luis Martelletti, continúa en el cargo y se encuentra en España acompañando al presidente Javier Milei durante su visita.

Con la firma de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, la administración libertaria formalizó la salida del médico, quien ocupaba el puesto desde marzo de 2024. Según los considerandos de la medida, la dimisión rige desde el 1° de octubre y fue presentada a través de una nota administrativa.

En la letra de la resolución figura que las áreas técnicas de la Secretaría General verificaron que Hoffmann no registraba deudas ni rendiciones patrimoniales pendientes. También se instruyó a la Dirección General de Administración a realizar el pago de la liquidación final correspondiente al ahora excoordinador de la Unidad Médica Presidencial.

Por el momento, el puesto que dejó Hoffmann permanece vacante. El médico, cardiólogo formado en la Universidad de Buenos Aires (UBA), había prestado servicios durante las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández.

Antes de ser designado coordinador en marzo de 2024, se desempeñó durante dos años como médico asistente dentro de la misma unidad. En su perfil de Linkedin también figura una trayectoria de más de 13 años en la Unidad Coronaria del Sanatorio Mater Dei. Además, cursó una especialización en Deportología en la UBA y ejerce actualmente la docencia.

Hasta el momento, no trascendieron los motivos que llevaron al médico a presentar su renuncia. Su salida se suma a la de otros dos profesionales que integraban la Unidad Médica Presidencial y que dejaron sus funciones: Benito Alén González, quien participó de las maniobras de reanimación del expresidente Néstor Kirchner tras el infarto que sufrió en El Calafate, y Manuel Emilio Estigarribia, quien estuvo al frente del área hasta agosto de 2025.

Sin embargo, en Casa Rosada se cuidan de aclarar que el jefe de la Unidad Médica Presidencia es Cristian Luis Martelletti y desmiente una eventual renuncia al cargo.

Martelletti asumió al frente del área en agosto de 2025, tras la salida de Manuel Emilio Estigarribia. Es médico cirujano, especialista en cirugía general y con una subespecialización en cabeza y cuello. Su llegada se produjo en el marco de una reorganización de la estructura médica que asiste al Presidente y a los integrantes del Poder Ejecutivo.

Actualmente acompaña al mandatario en su nuevo viaje a España. La delegación presidencial partió el martes y tiene previsto regresar al país el viernes tras la participación de Milei en la Cumbre Iberoamericana y una serie de reuniones con referentes de la oposición española como el titular de VOX, Santiago Abascal, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Días Ayuso.

Hace algunas semanas, durante su anterior visita a Madrid, Milei sufrió un accidente doméstico que le provocó una pequeña lesión a la altura del cuello. El episodio ocurrió cuando salió de la bañadera y se golpeó, lo que le dejó un hematoma que debió cubrir con un vendaje que llamó la atención de los medios de comunicación españoles en medio de una ronda de preguntas.

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