Política Nacional
Fernández endureció su discurso sobre las prepagas
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5 años haceen
Tras haber negado una estatización del sistema, el Presidente dijo que el Estado debe intervenir en la medicina prepaga porque “nadie controla nada y sólo quieren aumentos”. La CGT analizará este lunes la situación.
A las empresas de medicina del sector privado, la tranquilidad les duró apenas unas horas. Este martes se fueron a dormir con las declaraciones tranquilizadoras de Claudio Belocopitt, quien había estado con Alberto Fernández y le aseguró que no existía ningún plan de estatización del sistema de salud y admitió la posibilidad de analizar alternativas para compensar el “no aumento” del 7% para las prepagas que el Gobierno anunció y dejó sin efecto el último día de 2019. En la mañana del miércoles, sin embargo, el Presidente hizo declaraciones radiales que parecieron relativizar sus propios dichos sobre el tema.
“Yo era superintendente de Seguros y, desde entonces, estoy tratando de ver de qué manera la medicina prepaga tiene algún tipo de control del Estado porque captan ahorro público y nadie controla nada, y lo único que piden son aumentos. Lo único que ves es un sistema de intermediación pura. Se lleva tu cuota, acumula el sistema de dinero, la hace rendir financieramente”, dijo. Belocopitt se mantuvo en silencio. Tampoco se reunió con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, para avanzar con el análisis de las compensaciones para el sector que, quedó en claro, no podrá aumentar las cuotas.
Es cierto que Fernández habló de “control” y no de una estatización directa, pero en las empresas de salud se interpreta que el desmentido avance del Estado sobre el sistema sanitario es mucho más que un fantasma que agita el kirchnerismo en soledad. No ayudó a disipar esa sensación el documento “Ejes centrales para un Programa de Salud 2020/2024”, elaborado en agosto de 2019 por la Fundación Soberanía Sanitaria, que dirige Nicolás Kreplak, actual viceministro de Salud bonaerense, que fue difundido en las últimas horas por algunos medios.
Allí se afirma que, “tras décadas de fragmentación y segmentación crecientes del sistema de salud, se debe poner en marcha un proceso que conduzca a una solución estructural: la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud Argentino (SNISA)”, al que definen como “un sistema mixto con centralidad en el subsector público, de carácter federal, pero fortalecido y articulado en una red nacional, con municipios crecientemente involucrados en la construcción de un primer nivel con capacidad resolutiva”.
En un documento de la Comisión de Salud del Instituto Patria, que coordina el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, se sostenía lo siguiente en 2019: “Cuando regrese al gobierno nacional y popular (…), la profundización necesaria en el ámbito de la salud deberá comprender una cantidad cuando menos crítica de cambios que generen bases sólidas para la reconstrucción/reconversión del sistema. El fortalecimiento del rol del Estado como rector y ejecutor de las políticas de salud deberá ser contundente. Es imprescindible que el Estado pueda realmente ejercer una verdadera gobernanza del sistema en su conjunto, para lo cual debe tener capacidad prestacional propia y herramientas de poder que le permita alinear a los demás sectores y subsectores a la política sanitaria global. Sólo así el sistema podrá ordenarse e integrarse”.
El propio Kreplak, en un artículo publicado en junio pasado en la revista digital de su fundación, también dio algunas pistas sobre el eje de lo que estaría planificando un sector del oficialismo: “La ineficiencia e ineficacia que demuestra el mercado al hacerse cargo de la salud es la demostración dramática de la importancia que tiene contar con un sistema gobernable, conducido por el Estado, que disponga de la infraestructura asistencial básica distribuida según las necesidades y, especialmente, un enorme y capaz equipo de salud que pueda trabajar dinámicamente en diversas funciones”.
Para Gollán, según declaró en una entrevista de la fundación dirigida por Kreplak, “hoy tenemos un montón de actores en el sistema de salud que el Estado no controla, que son casi independientes, pero que son formadores de opinión y de sentido común”, por lo que concluyó: “El Estado es el único que puede resguardar la salud en su dimensión de derecho”.
El viceministro de Salud de la Provincia destacó que “muchos sectores privados de la salud se van quedando con las áreas más rentables, las que dan más dinero y nos van dejando a los Estados las áreas más costosas: las terapias intensivas, las guardias permanentes, las emergencias”. Y ejemplificó: “En la Provincia de Buenos Aires la mitad de los municipios no tiene clínicas y sanatorios privados ya que se fueron porque no son rentables. ¿Quién se hace cargo? El municipio o la provincia”.
En la misma revista, el gobernador Axel Kicillof brindó definiciones que están en sintonía con el pensamiento de sus funcionarios: “La salud es algo tan importante que no se puede dejar en manos del mercado”, advirtió, por lo cual dijo que “el Estado tiene que intervenir en la regulación de los precios, de las cantidades y del acceso a los bienes y servicios de la salud”.
Para los dirigentes de la CGT, el contenido del documento de la Fundación Soberanía Sanitaria “es un catálogo de lugares comunes”, por lo que están tratando de conseguir la reforma del sistema de salud que fue elaborada en el Instituto Patria y cuya base, en la misma línea de Kicillof, Gollán y Kreplak, fue transparentada por Cristina Kirchner en un acto en La Plata: “Tenemos que ir a un sistema nacional integrado de salud entre lo público, lo privado y las obras sociales que optimice recursos”.
Desconfiados, los sindicalistas temen que el kirchnerismo logre avanzar sobre las obras sociales para ejercer un mayor control en el sistema, aunque se supone que el proyecto K incluiría dos cuestiones que los expertos de la CGT vienen proponiéndole al Gobierno: la fusión de las obras sociales chicas con las más grandes para reducir el gasto estatal en el sector y la limitación del llamado “descreme”, que es la triangulación de aportes que obras sociales pequeñas negocian con la medicina prepaga y que le permite al sector privado quedarse con una parte de los fondos derivados de la población joven, sana y con mayores recursos.
Sin mucha información y con demasiadas preocupaciones, la mesa chica de la CGT decidió reunirse el lunes 11 en la sede de UPCN para analizar la situación y decidir algún curso de acción. Su interlocutor más directo en estos temas es el superintendente de Servicios de Salud, Eugenio Zanarini, recluido en su casa para reponerse de un infarto que sufrió a fin de año.
Entre los empresarios también hay movimientos vinculados con el temor a la reforma del sistema sanitario: directivos de unas 5500 empresas prestadoras de servicios de salud mantendrán el jueves 14 de este mes un Zoom para evaluar el panorama crítico del sector y presentar en sociedad una nueva entidad que los agrupa, la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS).
Creada en diciembre, la FAPS nuclea a sanatorios, clínicas, centros de diagnósticos, laboratorios, servicios de emergencia médica, hospitales de comunidad, institutos de salud mental y geriátricos, y en su primera presentación destacó que atienden a 7 de cada 10 pacientes de prepagas, obras sociales y particulares en todo el país, aunque aclaró: “Somos prestadores directos de servicios, no fijamos el precio, ni los aranceles, ni las cuotas de los asociados a las prepagas, pero, como último eslabón de la cadena de atención, asumimos todos los costos necesarios para garantizar la prestación de servicios en tiempo y forma”.
Se trata de un sector que advirtió que desarrolla su actividad en “un escenario económico, financiero y sanitario crítico, que pone en riesgo inmediato la supervivencia de muchos prestadores de salud”, y por eso reclamaron auxilio a las autoridades nacionales: están sufriendo el recorte de la ayuda económica estatal desde el 31 de diciembre y, además, afrontan costos que aumentaron más del 60% a lo largo del año pasado mientras los financiadores del sistema de salud (obras sociales nacionales, provinciales, PAMI y empresas de medicina prepaga) mantuvieron “casi sin aumento” los aranceles.
En el Instituto Patria, mientras tanto, hay mucho hermetismo sobre la reforma del sistema de salud. Uno de sus integrantes dijo que el tema “es un secreto de Estado”, aunque admitió que “el plan existe y se comenzó a escribir en septiembre”
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Kicillof buscará nacionalizar su discurso sobre el trabajo con un Congreso junto a centrales obreras
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3 horas haceen
26 mayo, 2026Por
Mayra Pastor
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, tendrá otra foto de respaldo sindical cuando este viernes cierre el primer Congreso Bonaerense del Trabajo que se realizará en Mar del Plata el 28 y 29 de mayo. La convocatoria reunirá a sindicatos, pymes, cámaras empresarias y funcionarios para debatir sobre trabajo, producción y desarrollo en la provincia de Buenos Aires. Allí, el mandatario provincial volverá a confrontar con la figura y las políticas de Javier Milei, pero también desplegará una federalización de su discurso político con vistas al 2027 y con eje en materia laboral.
Desde el año pasado, el gobernador bonaerense viene construyendo su esquema político de la mano de nombres de peso dentro del sindicalismo argentino como Héctor Daer (SANIDAD), Hugo Moyano y Octavio Argüello (Camioneros), Andrés Rodríguez (UPCN), entre otros. Además de las dos CTA, la de los Trabajadores -que comanda el diputado nacional, Hugo Yasky– y la Autónoma -que preside Hugo Cachorro Godoy-, con quien tiene una aceitada relación y acuerdo que alcanza a las negociaciones salariales de Buenos Aires.
El congreso en Mar del Plata también contará con la presencia de funcionarios de otras provincias. Será un tema atendible a las proyecciones que busca trazar el gobernador bonaerense en términos de construcción política y electoral, pese a que aclare en distintas ocasiones que “no es tiempo de candidaturas”. Pese a ello, en una reciente entrevista con Radio 10, su ministro de Trabajo, Walter Correa dijo al respecto: “Yo soy un poco más ortodoxo”. Hablamos de un gobernador que fue dos veces elegido por el pueblo trabajador de la provincia de Buenos Aires, ahí la interna está dirimida. Por ahí algunos no opinan como yo. Se buscará la alternativa. Pero lo lógico es entender y respetar el consenso y la voluntad de los pueblos, ¿no? Y en este caso, respetemos también la voluntad del pueblo trabajador de la provincia de Buenos Aires, que lo ha elegido dos veces”.
Un tema que se terminará de debatir en el congreso en Mar del Plata es el proyecto de ley que impulsa Kicillof para regular la actividad de los trabajadores de aplicaciones en la provincia de Buenos Aires. La iniciativa había sido anunciada por el mandatario en la apertura de sesiones, aunque todavía no fue girada a la Legislatura. Días atrás, Correa se refirió a las empresas que brindan sus servicios mediante aplicaciones -principalmente transporte de pasajeros y deliverys- y detalló: “Hoy en día, estas empresas de aplicaciones no plantean absolutamente nada. Hay una ausencia total del registro de trabajadores. Nosotros lo que exigimos es el cumplimiento de este registro por parte de las empresas”.
El anteproyecto también incluye ciertas obligatoriedades hacia las empresas, como la contratación, a su exclusivo cargo, de un seguro que cubra muerte accidental, invalidez y asistencia médica/farmacéutica durante jornada y trayecto, o la creación de paradores y espacios seguros; exigiendo la instalación de espacios con condiciones mínimas de higiene, descanso, agua potable y resguardo seguro de herramientas. Se busca que sea en coordinación con municipios.
La iniciativa bonaerense va de la mano con la que giró el diputado nacional Hugo Moyano (h) semanas atrás. Un proyecto de ley de las mismas características pero a nivel nacional. Moyano (h) será uno de los protagonistas del congreso de Trabajo en Mar del Plata. También habrá intendentes del peronismo.
48 horas en Mar del Plata
El encuentro incluye 26 mesas simultáneas. Según la información oficial se propone discutir la articulación entre trabajo, producción y soberanía con eje en producción nacional, empleo formal y agregado de valor local.
También sesionará por primera vez el Consejo Bonaerense del Trabajo, un ámbito institucional permanente que reúne a representantes de los 135 municipios, cámaras empresarias y centrales obreras, con el objetivo de sostener una agenda de debate laboral y productivo en toda la provincia.
Además del Ministerio de Trabajo, el congreso también es organizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Asimismo participarán asociaciones sindicales, pequeñas y medianas empresas, cámaras empresarias como UIPBA, ADIMRA y FEBA, referentes sociales y religiosos, integrantes de la Red de Empresas Inclusivas y representantes de la OIT y de la OEI.
Correa vinculó la convocatoria con la coyuntura laboral nacional y sostuvo: “Estamos hablando de más de 300 mil puestos de trabajo perdidos en la República Argentina desde que se instaló el gobierno de extrema derecha del presidente Milei. Y gran parte de esos despedidos, de esos trabajadores y trabajadoras que se quedan sin laburo, son de la provincia de Buenos Aires”.
Sobre ese tema se referirá Kicillof. Semanas atrás, en su plan de proyección federal, el gobernador estuvo en Córdoba. Realizó distintas actividades en la provincia que gobierna Martín Llaryora. Una de ellas fue en La Falda. Allí participó de un congreso nacional de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) que comanda el extriunvirio de la CGT, Héctor Daer. En el acto de cierre, antes de darle a la palabra al gobernador, Daer lo “anotició” que el gremio que conduce lo respaldará en caso de una candidatura presidencial. Al anuncio lo acompañó el cántico “Axel presidente”. Luego, el cántico se repitió en la charla del PJ bonaerense en La Plata, en la que desplegaron una bandera pidiendo la libertad de Cristina Kirchner, y en el lanzamiento de la rama Mujeres y Diversidades del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Probablemente vuelva a interpretarse este jueves en el acto del MDF Salud y el sábado 6 de junio cuando sea la presentación del MDF Juventud.
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La Iglesia suma señales de descontento en contra del Gobierno y se tensiona el vínculo tras el Tedeum
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3 horas haceen
26 mayo, 2026Por
Mayra Pastor
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, brindó un mensaje incisivo y crítico en el último Tedeum. Lo hizo frente a la mirada atenta de Javier Milei y gran parte de su Gabinete. Como lo hizo veinte años atrás Jorge Bergoglio al entonces presidente Néstor Kirchner. Con educación y con altura, con sagacidad y con los dientes apretados. La Iglesia católica no está a gusto con este Gobierno, pero mantiene las formas.
“Nadie es descartable, ni desechable. Todos somos importantes, comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes atravesados por la droga y los trabajadores precarizados”, sostuvo uno de los máximos exponentes de la Iglesia en la Argentina.
La elección de los damnificados no fue casual. En la comunidad religiosa hay una preocupación creciente por el ingreso de los adolescentes al narcomenudeo, como salida laboral exprés, por la incapacidad de los jubilados que cobran la mínima, o apenas por encima, para comprar sus remedios; y por la falta de trabajo, que empieza a verse con más frecuencia en los barrios más humildes de los grandes centros urbanos, donde el catolicismo tiene una fuerte presencia territorial.
El mensaje de García Cuerva tuvo una segunda parte dirigida al corazón de la Casa Rosada. “Lo que nos falta es una clase dirigente que se anime al diálogo, al encuentro y la reconciliación. Que lo hagan por los que no pueden más, por los que perdieron las ganas de seguir y sufren la parálisis de la falta de trabajo”, indicó. Y luego, en otro tramo, agrego: “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”.
Un día antes, en la misa del domingo en la Catedral, García Cuerva había dado una señal del tono de la homilía que iba a tener el lunes. “Qué difícil es hablar y respetar la diversidad en tiempos de intolerancia. Qué difícil es poder respetar y hablar de diversidad en tiempos de rechazo de todo el que piensa distinto. Qué difícil es hablar de diversidad cuando nos sentimos un poco dueños de la verdad y descalificamos cualquier opinión o pensamiento contrario”, sostuvo. Las formas y los modos. De eso se trata.
El Arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, habló en la capital provincial en una sintonía similar. Hizo más hincapié en la falta de trabajo. “Es urgente visibilizar que hoy existen muchos trabajadores despojados de sus derechos, que permanecen ocultos ante los ojos del sistema”, señaló. En ese sentido, remarcó que “resulta imperativo que los dirigentes políticos, sociales, empresariales y religiosos nos acerquemos a las periferias para comprender la realidad en profundidad”.
Carrara, que es también el titular de Cáritas, aseguró: “Debemos contemplar y escuchar a esos miles de mujeres y hombres que hacen fila para viajar y trabajar honradamente; aquellos que se esfuerzan por llevar el pan de cada día a la mesa, ahorrar para comprar ladrillos e ir mejorando, paso a paso, su hogar. Cuidar y generar puestos de trabajo es un clamor de nuestro pueblo, indispensable para el respeto de su dignidad”.
En la Iglesia hay mucha preocupación por la falta de trabajo. Porque entienden que es el principal ordenador de la vida familiar, el que sostiene el día a día, el que permite el progreso. “Cuando falta el trabajo, se rompe el seno familiar”, suelen decir en la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), entidad principal de la Iglesia católica en Argentina.
Unos diez días atrás el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, también le envió un mensaje al gobierno nacional. “Estamos viviendo, a veces, favorecer a los opulentos y restringir ayuda a discapacitados, jubilados, enfermos y vulnerados, pero de modo particular a los discapacitados, y es signo de decadencia y sadismo personal e institucional”, indicó. En esa sintonía, dijo también: “Como hablamos de terrorismo de Estado, hay cierto sadismo de Estado e institucional”.
Unos días atrás, en diálogo con EcoMedios, el padre Nicolás “Tano” Angelotti, a cargo de la parroquia San José en La Matanza, aseguró que “en los barrios populares la vida está toda rota” y que “la gente está desesperada buscando trabajo”. Sostuvo también que “hay un crecimiento muy grande del narcotráfico” y que se ven “muchos chicos en consumiendo en la calle”. “Hay familias que la están pasando muy mal y muestra una generosidad muy grande en un contexto muy cruel, sádico y cínico”, sentenció.
Angelotti, que es uno de los referentes más reconocidos de los denominados “curas villeros” afirmó que “los barrios se están desangrandando” y que “todo ese corrimiento del Estado que le suelta la mano a la vida de los barrios termina siendo un caldo de cultivo para que el narcotrafico crezca”. “En los últimos dos meses la situación es muy difícil. Hacen lo posible para salir adelante pero los números no dan”, señaló.
La seguidilla de mensajes empezó a tensar la relación política e institucional entre la Iglesia y el Gobierno, que se lleva a cabo a través del canciller, Pablo Quirno, y la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, quienes la semana pasada se reunieron con García Cuerva y Marcelo Colombo, el titular de la CEA.
En la tarde de ayer, luego del mensaje del arzobispo de Buenos Aires, un exponente libertario como Bertie Benegas Lynch, diputado nacional de LLA, cargó con dureza contra el sacerdote. “El mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del gobierno. Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres. La permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza, los deja siempre en un mal lugar”, escribió en sus redes sociales.
También remarcó que “muchas autoridades clericales católicas son responsables de la huída de cientos de miles de creyentes” y que eso “no es por el mensaje de Cristo sino justamente por contradecirlo”. “Han sido influenciados por el socialismo y terminan en una horrible contradicción e hipocresía autodestructiva”, afirmó.
Fuentes de la Iglesia consultadas por Infobae, indicaron que el legislador “habla de cosas fuera de tiempo, además de la violencia con la que lo hace” y sostuvieron que por su rol instuticonal “podría haber aprovechado para reflexionar sobre algunas cosas que dijo García Cuerva, como el tema de los modos.
“Algunas personas del gobierno estan esperando que vos digas lo que ellos hacen bien, cuando nucna el Tedeum es para ese tema. No es para decir lo bueno que hace el gobierno, es una oración y una reflexión desde la palabra de Dios”, explicó un funcionario eclesiástico de trayectoria.
En el la Iglesia católica creen que a los sectores más duros del oficialismo no les gustó que el Arzobispo se referiera a los modos, en vez de la pobreza. Además, también reconocen el malestar que generó que Benegas Lynch suba fotos del García Cuerva con Sergio Massa, Malena Galmarini, Alicia Kirchner y Roxana Bertone.
“Jorge era sacerdote de Tigre y Sergio Massa era el intendente. Tiene fotos con él como las tiene con Guillermo Francos, Victoria Villarruel o Pablo Quirno”, indicaron en círculos trascendentes e influyentes del catolicismo. La relación empezó a tensarse en el medio de una serie de reclamos a los que la Iglesia le pone cara, nombre y apellido.
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El antagonista inesperado de Javier Milei
Publicado
3 horas haceen
26 mayo, 2026Por
Mayra Pastor
Desde hace alrededor de tres años, la Argentina está dividida alrededor de un líder inesperado y excéntrico que se ha propuesto, al decir de él mismo, dos objetivos ambiciosos. Uno de ellos, reparar la economía según la receta de una versión extrema del liberalismo, en cuyo centro anida la idea de que el Estado no debe existir. El otro, cambiar la cabeza de los argentinos de modo que nunca más a nadie se le ocurra pensar que el Estado debe resolver los problemas de nadie, por débil que sea. A este segundo aspecto lo llama “la batalla cultural”, en homenaje tal vez inconsciente a un marxista italiano llamado Antonio Gramsci, que fue quien introdujo el término en la política del siglo pasado. En el centro de esa batalla anida otra idea, que ese hombre llamado Javier Milei definió en muy pocas palabras: “La justicia social es una inmundicia”.
A ese señor, que es el presidente —al menos lo será por un tiempo más-, le ha surgido un antagonista, tan inesperado como él mismo. Se trata de la Iglesia Católica y, más precisamente, de su referente más visible, el Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, quien poco a poco parece ir ocupando a sus anchas el rol que dejó vacío Jorge Bergoglio, nada menos, al asumir el papado. Milei y García Cuerva mantienen las formas. A diferencia de algunos de sus predecesores, el actual presidente concurre a la Catedral el día del Tedeum del 25 de mayo, se arrodilla, se persigna y escucha pacíficamente la homilía de su contraparte. Entonces, debe resignarse a oír algunas ideas que, para su propio credo, el de los anarcolibertarios, son sacrílegas.
Por eso, en la mañana del 25 de mayo de 2026, debió tolerar párrafos como los que siguen:
-“Cuatro hombres acercan a un paralítico a Jesús, alguien que no podía caminar, que no podía pararse por sus propias fuerzas. Hoy también muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad. Tenemos la enorme responsabilidad de ayudar a curar tantas parálisis personales, familiares y también sociales, como aquellos cuatro hombres que se hicieron cargo, que no buscaron culpables, sino soluciones”.
-“Ellos podían caminar, y esto los hizo solidarios con el dolor ajeno. La vida seguramente les dio más oportunidades y por eso fueron más sensibles frente al paralítico. No lo dejaron tirado, porque nadie es descartable, nadie es desechable, todos somos importantes. Comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga, los trabajadores informales y precarizados y tantos más”.
-“La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte, mientras diversos intereses juegan su partida ajenos a las necesidades de todos. El sálvese quien pueda no es más que la expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone a la Nación. Porque terminamos siendo solo una suma de individuos en un mismo territorio, donde cada uno piensa en sí mismo y en el propio bienestar”.
Cada palabra refiere a un elemento disruptivo para el presidente. Milei sostiene que la Argentina ha despegado hacia la transformación en una potencia. “La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte”, dice, en cambio, García Cuerva. Uno a uno, el obispo refiere a sectores sociales golpeados por la política económica: personas con discapacidad, trabajadores informales, enfermos, abuelos. Se trata, evidentemente, de alguien que no cree que la justicia social sea una inmundicia sino todo lo contrario.
La escena que se produjo durante el Tedeum contiene un evidente choque de percepciones y de valores. Tanto es así que, mientras Milei callaba –tal vez contenía su furia habitual- sus partidarios reaccionaban airadamente. “El mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del gobierno. Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres. La permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza, los deja siempre en un mal lugar”, tuiteó el diputado “Bertie” Benegas Lynch, junto con un álbum de fotos donde García Cuerva aparece con Sergio Massa, Alicia Kirchner y Malena Galmarini.
El biógrafo presidencial, Nicolás Márquez, fue aún más enfático:
-“Técnicamente, no tiene el menor rigor académico la opinión de un obispillo embrutecido, inmoral y anticristiano. A tal punto esto es así, que el militante García Cuerva se junta jocosamente no con católicos de estricta observancia, sino con malvivientes que militan con él en un partido fundado por un masón que encarceló sacerdotes, quemó iglesias, prohibió las procesiones religiosas, exilió obispos y, como consecuencia de sus herejías, fue formalmente excomulgado en 1955 por Pío XII; me refiero al tirano Juan Perón, de quien el bocón que hoy encabezó el Tedeum es acólito”.
“En rigor, este sujeto, García Cuerva, es parte de la camada de herejes infiltrados en la Iglesia que el apóstata Bergoglio colocó en lugares de poder. Su falible y precaria opinión tiene un peso minúsculo y solo nos sirve de guía a los argentinos de bien para ratificar que @JMilei está conduciendo el país hacia un rumbo correctísimo. Mucho me hubiese preocupado que el precitado clérigo kirchnerista elogiara la gestión del presidente. Pero, afortunadamente y para tranquilidad de todos, fue crítico de la misma. ¡Un gran alivio!“
De un lado, entonces, quienes creen que el actual modelo es injusto, abandona a los débiles y que la situación social es agobiante. Del otro, quienes ven en lo que pasa el camino hacia el éxito nacional, que consiste justamente en que el Estado no gaste nada ni ayude a nadie. De un lado, los anarcolibertarios y sus ideas. Del otro, el heredero de un Papa que inició un camino para que la Iglesia abandonara sus rasgos persecutorios e incluyera a “todos, todos, todos”: las minorías, los disidentes, los pecadores, los divorciados, los escépticos, los homosexuales. De un lado, un presidente que se alinea con los poderosos. Del otro, una Iglesia que pretende ser la voz de los rebeldes, de los que “hacen lío”.
Esa confrontación tiene un costado internacional. El mismo día en que García Cuerva pronunció su homilía, el papa León XIV advirtió al mundo acerca de los peligros de la inteligencia artificial y convocó a “desarmarla” o “regularla”. Palabras malditas para los libertarios argentinos, tan alineados como están con Peter Thiel y su gente. León XIV es, además, uno de los más enérgicos antagonistas de Donald Trump y sus bombardeos, que Milei apoya con énfasis. Así que estos contrastes no empezaron ni terminarán en el día de ayer. Algo de eso se transmitió en el recital que dio el cura DJ hace algunas semanas en la Plaza de Mayo. Y volverá a verse si, como parece que va a ocurrir, León XIV visita la Argentina en el mes de noviembre.
Alguna vez, cuando era candidato, Milei dijo que Francisco era un comunista, “el representante del maligno en la tierra”. Luego pidió disculpas, viajó al Vaticano y ahora elude el choque directo con sus herederos. ¿Por cuánto tiempo? Sea como fuere, aquellos fuegos no se han extinguido. Parece algo más que el enfrentamiento entre dos hombres. En cierto sentido, es la batalla cultural en su estado más puro.







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