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Política Nacional

Fernández endureció su discurso sobre las prepagas

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Tras haber negado una estatización del sistema, el Presidente dijo que el Estado debe intervenir en la medicina prepaga porque “nadie controla nada y sólo quieren aumentos”. La CGT analizará este lunes la situación.

A las empresas de medicina del sector privado, la tranquilidad les duró apenas unas horas. Este martes se fueron a dormir con las declaraciones tranquilizadoras de Claudio Belocopitt, quien había estado con Alberto Fernández y le aseguró que no existía ningún plan de estatización del sistema de salud y admitió la posibilidad de analizar alternativas para compensar el “no aumento” del 7% para las prepagas que el Gobierno anunció y dejó sin efecto el último día de 2019. En la mañana del miércoles, sin embargo, el Presidente hizo declaraciones radiales que parecieron relativizar sus propios dichos sobre el tema.

“Yo era superintendente de Seguros y, desde entonces, estoy tratando de ver de qué manera la medicina prepaga tiene algún tipo de control del Estado porque captan ahorro público y nadie controla nada, y lo único que piden son aumentos. Lo único que ves es un sistema de intermediación pura. Se lleva tu cuota, acumula el sistema de dinero, la hace rendir financieramente”, dijo. Belocopitt se mantuvo en silencio. Tampoco se reunió con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, para avanzar con el análisis de las compensaciones para el sector que, quedó en claro, no podrá aumentar las cuotas.

Es cierto que Fernández habló de “control” y no de una estatización directa, pero en las empresas de salud se interpreta que el desmentido avance del Estado sobre el sistema sanitario es mucho más que un fantasma que agita el kirchnerismo en soledad. No ayudó a disipar esa sensación el documento “Ejes centrales para un Programa de Salud 2020/2024”, elaborado en agosto de 2019 por la Fundación Soberanía Sanitaria, que dirige Nicolás Kreplak, actual viceministro de Salud bonaerense, que fue difundido en las últimas horas por algunos medios.

Allí se afirma que, “tras décadas de fragmentación y segmentación crecientes del sistema de salud, se debe poner en marcha un proceso que conduzca a una solución estructural: la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud Argentino (SNISA)”, al que definen como “un sistema mixto con centralidad en el subsector público, de carácter federal, pero fortalecido y articulado en una red nacional, con municipios crecientemente involucrados en la construcción de un primer nivel con capacidad resolutiva”.

En un documento de la Comisión de Salud del Instituto Patria, que coordina el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, se sostenía lo siguiente en 2019: “Cuando regrese al gobierno nacional y popular (…), la profundización necesaria en el ámbito de la salud deberá comprender una cantidad cuando menos crítica de cambios que generen bases sólidas para la reconstrucción/reconversión del sistema. El fortalecimiento del rol del Estado como rector y ejecutor de las políticas de salud deberá ser contundente. Es imprescindible que el Estado pueda realmente ejercer una verdadera gobernanza del sistema en su conjunto, para lo cual debe tener capacidad prestacional propia y herramientas de poder que le permita alinear a los demás sectores y subsectores a la política sanitaria global. Sólo así el sistema podrá ordenarse e integrarse”.

El propio Kreplak, en un artículo publicado en junio pasado en la revista digital de su fundación, también dio algunas pistas sobre el eje de lo que estaría planificando un sector del oficialismo: “La ineficiencia e ineficacia que demuestra el mercado al hacerse cargo de la salud es la demostración dramática de la importancia que tiene contar con un sistema gobernable, conducido por el Estado, que disponga de la infraestructura asistencial básica distribuida según las necesidades y, especialmente, un enorme y capaz equipo de salud que pueda trabajar dinámicamente en diversas funciones”.

Para Gollán, según declaró en una entrevista de la fundación dirigida por Kreplak, “hoy tenemos un montón de actores en el sistema de salud que el Estado no controla, que son casi independientes, pero que son formadores de opinión y de sentido común”, por lo que concluyó: “El Estado es el único que puede resguardar la salud en su dimensión de derecho”.

El viceministro de Salud de la Provincia destacó que “muchos sectores privados de la salud se van quedando con las áreas más rentables, las que dan más dinero y nos van dejando a los Estados las áreas más costosas: las terapias intensivas, las guardias permanentes, las emergencias”. Y ejemplificó: “En la Provincia de Buenos Aires la mitad de los municipios no tiene clínicas y sanatorios privados ya que se fueron porque no son rentables. ¿Quién se hace cargo? El municipio o la provincia”.

En la misma revista, el gobernador Axel Kicillof brindó definiciones que están en sintonía con el pensamiento de sus funcionarios: “La salud es algo tan importante que no se puede dejar en manos del mercado”, advirtió, por lo cual dijo que “el Estado tiene que intervenir en la regulación de los precios, de las cantidades y del acceso a los bienes y servicios de la salud”.

Para los dirigentes de la CGT, el contenido del documento de la Fundación Soberanía Sanitaria “es un catálogo de lugares comunes”, por lo que están tratando de conseguir la reforma del sistema de salud que fue elaborada en el Instituto Patria y cuya base, en la misma línea de Kicillof, Gollán y Kreplak, fue transparentada por Cristina Kirchner en un acto en La Plata: “Tenemos que ir a un sistema nacional integrado de salud entre lo público, lo privado y las obras sociales que optimice recursos”.

Desconfiados, los sindicalistas temen que el kirchnerismo logre avanzar sobre las obras sociales para ejercer un mayor control en el sistema, aunque se supone que el proyecto K incluiría dos cuestiones que los expertos de la CGT vienen proponiéndole al Gobierno: la fusión de las obras sociales chicas con las más grandes para reducir el gasto estatal en el sector y la limitación del llamado “descreme”, que es la triangulación de aportes que obras sociales pequeñas negocian con la medicina prepaga y que le permite al sector privado quedarse con una parte de los fondos derivados de la población joven, sana y con mayores recursos.

Sin mucha información y con demasiadas preocupaciones, la mesa chica de la CGT decidió reunirse el lunes 11 en la sede de UPCN para analizar la situación y decidir algún curso de acción. Su interlocutor más directo en estos temas es el superintendente de Servicios de Salud, Eugenio Zanarini, recluido en su casa para reponerse de un infarto que sufrió a fin de año.

Entre los empresarios también hay movimientos vinculados con el temor a la reforma del sistema sanitario: directivos de unas 5500 empresas prestadoras de servicios de salud mantendrán el jueves 14 de este mes un Zoom para evaluar el panorama crítico del sector y presentar en sociedad una nueva entidad que los agrupa, la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS).

Creada en diciembre, la FAPS nuclea a sanatorios, clínicas, centros de diagnósticos, laboratorios, servicios de emergencia médica, hospitales de comunidad, institutos de salud mental y geriátricos, y en su primera presentación destacó que atienden a 7 de cada 10 pacientes de prepagas, obras sociales y particulares en todo el país, aunque aclaró: “Somos prestadores directos de servicios, no fijamos el precio, ni los aranceles, ni las cuotas de los asociados a las prepagas, pero, como último eslabón de la cadena de atención, asumimos todos los costos necesarios para garantizar la prestación de servicios en tiempo y forma”.

Se trata de un sector que advirtió que desarrolla su actividad en “un escenario económico, financiero y sanitario crítico, que pone en riesgo inmediato la supervivencia de muchos prestadores de salud”, y por eso reclamaron auxilio a las autoridades nacionales: están sufriendo el recorte de la ayuda económica estatal desde el 31 de diciembre y, además, afrontan costos que aumentaron más del 60% a lo largo del año pasado mientras los financiadores del sistema de salud (obras sociales nacionales, provinciales, PAMI y empresas de medicina prepaga) mantuvieron “casi sin aumento” los aranceles.

En el Instituto Patria, mientras tanto, hay mucho hermetismo sobre la reforma del sistema de salud. Uno de sus integrantes dijo que el tema “es un secreto de Estado”, aunque admitió que “el plan existe y se comenzó a escribir en septiembre”

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El Senado define si sesiona la semana que viene y hay dudas por el número para bajar al recinto

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En medio de una semana con casi nula actividad y varios legisladores que ya abrazan el receso invernal -difieren las semanas de “vacaciones”, según el distrito-, los jefes de bloque del Senado definirán este mediodía, en una reunión de Labor Parlamentaria, si sesionan el jueves 16 o si, como ya sugieren algunos aliados, se espera hasta agosto.

La posibilidad de ir al recinto ya tuvo dos frenos, situación que frustró a la titular de la bancada de La Libertad Avanza en la Cámara alta, Patricia Bullrich. La porteña, que en las últimas semanas cedió el monopolio que tenía sobre el Senado -como contó Infobae-, hace números entre dialoguistas que ya avisaron que no estarán presentes y un potencial regreso que ayudaría al oficialismo a descomprimir una mochila pesada de leyes que pide el Ejecutivo y que, por diversos motivos, no logra votarse.

El escenario suma otra complicación, tras la advertencia que espacios friendly le hicieron a la propia Bullrich en marzo: el período para sacar leyes era el semestre actual. En ese entonces estimaron que, tras el receso invernal, las pre campañas provinciales y el aterrizaje del Presupuesto 2027 en septiembre implicarían menos chances de debatir el resto de los proyectos que estuviesen en bandeja. El mensaje no sólo no fue oído, sino que se perdieron valiosas ventanas. Y, como quedó claro en días recientes, el tapón que significó el ex jefe de Gabinete Manuel Adorni no fue lo único que trabó el día a día en la Cámara alta.

La última vez que quisimos sesionar, Bullrich y los kirchneristas no dieron quorum. Los demás casi que estábamos completos para tratar iniciativas. ¿Ahora están apurados?“, manifestó un senador de peso a este medio. Aún más ofuscado, agregó: “El problema de los libertarios es que inflan temas de manera muy artificial. En propiedad privada ya hay 13 borradores, pese a que existe un despacho y una orden del día ya publicada. Es una verguenza. Hasta me dan ganas de no estar cuando se vote”.

El texto, cuyo principal difusor es el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, fue desplumado por los dialoguistas. Bullrich apuró un despacho -varias modificaciones sin resistencia- y, desde allí, al menos una docena de borradores fueron intercambiados entre bancadas para llegar a un articulado final. De hecho, hay quienes aún ponen en duda, incluso, la decimotercera versión.

Antes que se dictaminara, la ley de propiedad privada recibió un mazazo con la eliminación del capítulo entero relacionado con barrios populares. No obstante, en las recientes semanas estalló un inconveniente más delicado: la venta de tierras a extranjeros. En el último borrador visto por este medio aparece la “prohibición para la adquisición” de tierras rurales “por parte de los Estados Extranjeros”.

También regiría una inhabilitación “para la adquisición de tierras rurales por parte de las empresas con participación estatal extranjera, cualquiera sea la forma jurídica que adopten, salvo autorización de la provincia” donde se halle “ubicado el inmueble y del Poder Ejecutivo Nacional”.

Una eventual cita tendría el tratamiento de un lote de pliegos judiciales ya rubricados -el verdadero interés de la sesión, donde todos ganarían- y, ya en caso de un milagro, la aprobación de ascensos diplomáticos en fila desde el inicio de la gestión libertaria, una cuestión que se convirtió en una bola de nieve en Cancillería, que lidera Pablo Quirno.

Una ley que podría quedar a tiro de ser sancionada es la denominada “Hojarasca”, que elimina una serie normas vetustas y ya tiene el visto bueno de Diputados. Los aliados avisaron a Bullrich que, de los proyectos que pretenda el Ejecutivo, irían con uno por sesión. Se piensa en una excepción como gesto hacia Balcarce 50 -gobernadores también aguardan que se cumpla con la palabra empeñada-, tras meses sin una ley importante en la Cámara alta. Algo impensado meses atrás.

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Ahora juega la casta: Javier Milei movió primero y fuerte para 2027

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El presidente Javier Milei repitió a decenas de interlocutores una frase que se resumió así: “A mí no me van a correr como a Macri. Les voy a volver a ganar”. Con ese ímpetu, el Gobierno se lanzó con todo para allanar el camino de reelección para el Presidente. Casta no solo incluida, sino que invitada de honor. Los números internos que maneja Casa Rosada alertaron a los armadores.

Los escenarios no son buenos. La imagen negativa de Milei es más alta que la de Patricia Bullrich, senadora accionista del espacio y vista como posible rival (hace bien) por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

El ruido por la gestión y el temor a un crecimiento del peronismo -que hace lo imposible por darle una chance más al mandatario libertario- fueron unas de las tantas razones por las cuales desde el Ejecutivo salieron a dar vuelta la página de Manuel Adorni y a ordenar la política económica en paralelo al trabajo electoral. La jugada es coordinada e inteligente.

Por un lado, Karina sigue con la formación de “escuela de dirigentes”. Lo hizo en la Ciudad de Buenos Aires. El fin de semana desembarcó en Misiones. Sebastián Pareja, diputado y mano derecha en la provincia de Buenos Aires, hizo lo suyo. “Necesitamos militantes que salgan a la calle, más allá de las redes. Necesitamos fiscales para no depender de acuerdos con lo que queda del PRO. Necesitamos gente”, sintetizó un operador político que trabaja para los Milei y reclama caja electoral. Mientras “El Jefe” sale a recorrer el país, el flamante jefe de gabinete tiene una única tarea y es eliminar o suspender las PASO. El Gobierno piensa que, sacando esa herramienta, el peronismo tendrá un golpe casi de KO.

La democracia es una sola. Pero hay mil maneras de jugarla. Por eso eliminar la primaria e instalar un sistema de colectoras entró en el juego. “No son colectoras, son adhesiones”, repiten en el oficialismo. Un juego de palabras para evitar el estigma. Casi como cuando Milei explicó que Mauricio Macri defaulteó la deuda en pesos, aunque el ex presidente le puso “reperfilamiento”. Hay un detalle. Ya no hay distintas boletas para cada partido, sino que ahora se usa la Boleta Única de Papel (BUP). Por ende, todos los candidatos están en la misma papeleta.

¿De qué trata la idea? Además de buscar romper -si es que ya no se rompió- lo poco que queda del acuerdo peronista, se hace para conseguir el acuerdo con gobernadores en el Congreso para sacar la primaria del medio. Sería así: un candidato, en este caso Milei, iría arriba en la boleta. Debajo de él, la lista oficial. Armada con dirigentes puros y violetas (más los eternos conversos que buscan el refugio). Luego habría dos “adhesiones” (no pueden más porque no da el tamaño de la boleta, literal) con candidatos que pueda armar el PRO, la UCR o quien guste adherir al oficialismo.

El Gobierno cree que con esto los mandatarios provinciales pondrán sus votos para la suspensión de las PASO y tendrán lista propia sin necesidad de tener que agachar la cabeza frente a “El Jefe”, que demostró tener una cintura política interesante a la hora de los armados. Hay un premio extra y es que, a cambio del apoyo, el Gobierno aceptaría no poner candidato a gobernador en ningún terreno aliado. Lo explicó de manera concreta el mandatario catamarqueño, Raúl Jalil: “En Catamarca, el 50% quiere que acordemos con Nación, el 9% que nos distanciemos y el 30% que dialoguemos”. Jalil es peronista. Pero está más cerca de Milei que de San José 1111. Esa es la foto.

Más allá del laberinto, hay preguntas sin respuestas. La primera es si esos gobernadores no estarían atando su suerte demasiado pronto. En Argentina, un año es una década. “Nos llevan ahora con una foto de relanzamiento y renovación. Pero anda a saber cómo estamos en marzo del año que viene”, disparó una senadora del norte que responde a otro gobernador peronista. Quienes se hacen esa pregunta entienden que los tiempos de Casa Rosada no tienen por qué ser los mismos que los de las provincias. Por otra parte, si la imagen de Milei se derrumbara, el temor a ser aliado temprano existe. La negociación en el Senado parece lenta y embarrosa. La política va a una velocidad, aunque Milei quiera ir a otra.

En el plano económico, todos los misiles apuntaron a blindar de estabilidad el 2027. Anticiparse a los ruidos financieros que pueden llevar a la derrota electoral. Esto más allá del nivel de actividad o la caída del poder adquisitivo de los salarios. El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, se encargó de marcar el camino para el pago de deuda del próximo año.

Caputo habló de un “exceso” de financiamiento para cubrir vencimientos. “El programa tiene mucha opcionalidad, es muy conservador, estamos trabajando en diferentes alternativas, algunas hace más de un año, y otras, como salir a mercados internacionales, tanto este año como el que viene, podría ser una opción, no es un objetivo”, dijo. Uno de los economistas más cercanos a la gestión, Ramiro Castiñeira, lo entendió así días atrás en Infobae a las Nueve: “El miedo a que vuelva un peronismo que patea deuda o no te la paga, hace que Argentina no tenga crédito todavía. Dicen ‘yo a Milei le presto, pero quiero que la devuelva él’”.

Más allá del amor por el modelo que tenga Castiñeira, fue Máximo Kirchner quien dijo en Lezama semanas atrás que la deuda era impagable y que habría que reestructurarla. ¿Piensa lo mismo Axel Kicillof? Hace unos días, quien fuera su viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis, declaró: “Axel ajusta más que Milei”. ¿Buscaba defenderlo o hundirlo? Esa pregunta se la hicieron muchos que lo conocen. Sobre todo por su cercanía y admiración por Jorge Brito. ¿Es casualidad esa frase en momentos en los cuales el banquero repite frente a quien quiera escuchar sobre sus ganas de lanzarse por la Presidencia? Hay quienes ven similitudes con el surgimiento político que supo tener Mauricio Macri. El ex presidente llegó a Boca con 36 años. Brito a River con 42. Sus padres fueron exitosos e hicieron negocios con el Estado. Ambos cuentan con caja propia para el juego político. Ambos llegaron a un techo como empresarios desde muy jóvenes. “La diferencia es que Brito Jr. se llevaba muy bien con su viejo”, dijo entre risas alguien que supo tratar con los dos.

En el peronismo no creen que Milei esté camino a la reelección. Los números que comparten todos más allá de la pelea de poder son que el Presidente no levanta y que, al momento de revalidar o no al gobierno libertario, la opción de cambio se impondrá. Por eso, piensan, Brito se entusiasma. Él como muchos otros. Creen, además, que si el Presidente no llega del todo fortalecido, el PRO buscará arrebatar el poder en la última jugada. Por ende, ven un escenario con la derecha dividida. Por un lado, los libertarios. Algún candidato del PRO y una tercera fuerza con Victoria Villarruel. El financiamiento para esta última por parte del peronismo está garantizado. Quizás por eso se aceleraron los cruces. Que florezcan mil candidaturas.

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Con más injerencia de Karina Milei, el Gobierno inaugura una nueva mesa política para relanzar la gestión

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En medio de la fiebre por el Mundial y justo antes del receso de invierno en el Congreso, el Gobierno continúa planificando la estrategia legislativa para impulsar las reformas que tiene en carpeta y tratar de aprobarlas lo antes posible, a partir de una postura más dialoguista que en otros momentos de la actual administración.

Con Diego Santilli ya afianzado en la Jefatura de Gabinete y siendo la figura más visible de esta nueva etapa del oficialismo, este miércoles encabezará por primera vez una reunión de la mesa política.

El funcionario ya participaba de estos encuentros cuando era ministro del Interior, ya que era quien negociaba con las provincias, pero ahora tendrá un papel más relevante dentro del grupo.

De todas formas, aunque sea el encargado de convocar al resto de los integrantes y de plantear los ejes temáticos, “El Colo” será seguido muy de cerca por Karina Milei, que también sumó protagonismo.

La secretaria general de la Presidencia se quedó sin Manuel Adorni, pero empoderó en su lugar a Ignacio Devitt, otro dirigente que supo ganarse su confianza y le responde lealmente.

Fue justamente en este ámbito en el que la hermana del mandatario entabló una relación más cercana con el entonces secretario de Asuntos Estratégicos.

Cuando Adorni renunció y Santilli ocupó su puesto, la funcionaria ordenó que Devitt sea designado vicejefe de Gabinete, para que fuera sus ojos en la gestión diaria y siguiera negociando en su nombre con los diputados y senadores.

Pero no fue el único movimiento que hizo la secretaria general, sino que también pidió que la agregaran a los grupos de WhatsApp del bloque de La Libertad Avanza de ambas Cámaras.

De esta forma, empezó a estar más al tanto de lo que plantaban los legisladores en privado y consiguió a un algún para que se ocupe de resolver los problemas que vayan surgiendo a nivel parlamentario.

Por otra parte, será el debut además de un nuevo integrante de la mesa política: Fabián Fernández, el flamante secretario de Comunicación y Prensa.

Se trata de una figura que, por el momento, mantiene un trato equidistante con ambos vórtices del “Triángulo de Hierro”, al punto tal de que, después de conversar con Adorni en la transición, se dirigió inmediatamente al despacho del asesor presidencial, Santiago Caputo, quien había recomendado su nombre para el cargo.

Es que, además de reorganizar el proceso de toma de decisiones, el Gobierno también busca darle un nuevo aire a la forma en la que se cuentan las medidas, por lo que él será el vínculo entre la cúpula libertaria y los periodistas.

El encuentro está previsto que comience a las 17:00 de este miércoles en las oficinas del viejo Ministerio del Interior, en la planta baja de la Casa Rosada, donde se hicieron prácticamente todos desde que se creó este ámbito de discusión interna.

Los referentes del oficialismo conversarán en esta oportunidad de los desafíos inmediatos: la sanción definitiva de los cambios en el régimen de Zonas Frías; la reforma política y la nueva Carta Orgánica del Banco Central.

El propio presidente Javier Milei se reunió en la Quinta de Olivos, poco después de finalizado el partido de la Selección, para analizar este último tema con el titular de la entidad monetaria, Santiago Bausili, y los ministros de Economía, Luis “Toto” Caputo, y de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.

El equipo le entregó al mandatario el borrador final del proyecto que ahora los diputados y senadores libertarios deberán defender en el Congreso.

También se terminó de preparar una iniciativa para establecer el concepto de “Shutdown” del Poder Ejecutivo Nacional cuando una gestión gaste todo el dinero con el que disponía según Presupuesto.

En el marco de esta norma, Milei busca que se considere un delito penal y se prohíba expresamente la emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal.

Asimismo, el jefe de Estado anunció una nueva ley para el mercado de capitales y el inicio de la desregulación del de seguros, por lo que todas estas cuestiones serán abordadas en la mesa política.

Además de Karina Milei, Santilli, Devitt, los Caputo y Fernández, estarán los primos Eduardo “Lule” Martín Menem, y la titular del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich.

Apenas terminado el encuentro, el Presidente y gran parte del Gabinete viajarán a Tucumán para participar de la vigilia por el 9 de julio.

A las 00:00 se realizará el acto central por el 210.º aniversario de la Independencia Argentina, cuando m se entonará el Himno Nacional frente a la Casa Histórica.

A continuación, Milei brindará unas palabras para dar inicio a la conmemoración de una nueva fecha patria. Lo hará frente al gobernador local, Osvaldo Jaldo, y unos pocos de otras provincias.

De acuerdo con lo que pudo saber Infobae, no son muchos los mandatarios que habían confirmado su asistencia, aunque sí lo hicieron aliados como el de Mendoza, Alfredo Cornejo; el de Chaco, Leandro Zdero, y el de Chubut, Ignacio Torres, aunque no se descartaba la presencia de otros.

A las 10:30 del jueves, ya de nuevo en Buenos Aires, el Presidente participará del tradicional Te Deum en la Catedral Metropolitana, donde se encontrará con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.

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