Política Nacional
Fernández endureció su discurso sobre las prepagas
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5 años haceen
Tras haber negado una estatización del sistema, el Presidente dijo que el Estado debe intervenir en la medicina prepaga porque “nadie controla nada y sólo quieren aumentos”. La CGT analizará este lunes la situación.
A las empresas de medicina del sector privado, la tranquilidad les duró apenas unas horas. Este martes se fueron a dormir con las declaraciones tranquilizadoras de Claudio Belocopitt, quien había estado con Alberto Fernández y le aseguró que no existía ningún plan de estatización del sistema de salud y admitió la posibilidad de analizar alternativas para compensar el “no aumento” del 7% para las prepagas que el Gobierno anunció y dejó sin efecto el último día de 2019. En la mañana del miércoles, sin embargo, el Presidente hizo declaraciones radiales que parecieron relativizar sus propios dichos sobre el tema.
“Yo era superintendente de Seguros y, desde entonces, estoy tratando de ver de qué manera la medicina prepaga tiene algún tipo de control del Estado porque captan ahorro público y nadie controla nada, y lo único que piden son aumentos. Lo único que ves es un sistema de intermediación pura. Se lleva tu cuota, acumula el sistema de dinero, la hace rendir financieramente”, dijo. Belocopitt se mantuvo en silencio. Tampoco se reunió con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, para avanzar con el análisis de las compensaciones para el sector que, quedó en claro, no podrá aumentar las cuotas.
Es cierto que Fernández habló de “control” y no de una estatización directa, pero en las empresas de salud se interpreta que el desmentido avance del Estado sobre el sistema sanitario es mucho más que un fantasma que agita el kirchnerismo en soledad. No ayudó a disipar esa sensación el documento “Ejes centrales para un Programa de Salud 2020/2024”, elaborado en agosto de 2019 por la Fundación Soberanía Sanitaria, que dirige Nicolás Kreplak, actual viceministro de Salud bonaerense, que fue difundido en las últimas horas por algunos medios.
Allí se afirma que, “tras décadas de fragmentación y segmentación crecientes del sistema de salud, se debe poner en marcha un proceso que conduzca a una solución estructural: la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud Argentino (SNISA)”, al que definen como “un sistema mixto con centralidad en el subsector público, de carácter federal, pero fortalecido y articulado en una red nacional, con municipios crecientemente involucrados en la construcción de un primer nivel con capacidad resolutiva”.
En un documento de la Comisión de Salud del Instituto Patria, que coordina el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, se sostenía lo siguiente en 2019: “Cuando regrese al gobierno nacional y popular (…), la profundización necesaria en el ámbito de la salud deberá comprender una cantidad cuando menos crítica de cambios que generen bases sólidas para la reconstrucción/reconversión del sistema. El fortalecimiento del rol del Estado como rector y ejecutor de las políticas de salud deberá ser contundente. Es imprescindible que el Estado pueda realmente ejercer una verdadera gobernanza del sistema en su conjunto, para lo cual debe tener capacidad prestacional propia y herramientas de poder que le permita alinear a los demás sectores y subsectores a la política sanitaria global. Sólo así el sistema podrá ordenarse e integrarse”.
El propio Kreplak, en un artículo publicado en junio pasado en la revista digital de su fundación, también dio algunas pistas sobre el eje de lo que estaría planificando un sector del oficialismo: “La ineficiencia e ineficacia que demuestra el mercado al hacerse cargo de la salud es la demostración dramática de la importancia que tiene contar con un sistema gobernable, conducido por el Estado, que disponga de la infraestructura asistencial básica distribuida según las necesidades y, especialmente, un enorme y capaz equipo de salud que pueda trabajar dinámicamente en diversas funciones”.
Para Gollán, según declaró en una entrevista de la fundación dirigida por Kreplak, “hoy tenemos un montón de actores en el sistema de salud que el Estado no controla, que son casi independientes, pero que son formadores de opinión y de sentido común”, por lo que concluyó: “El Estado es el único que puede resguardar la salud en su dimensión de derecho”.
El viceministro de Salud de la Provincia destacó que “muchos sectores privados de la salud se van quedando con las áreas más rentables, las que dan más dinero y nos van dejando a los Estados las áreas más costosas: las terapias intensivas, las guardias permanentes, las emergencias”. Y ejemplificó: “En la Provincia de Buenos Aires la mitad de los municipios no tiene clínicas y sanatorios privados ya que se fueron porque no son rentables. ¿Quién se hace cargo? El municipio o la provincia”.
En la misma revista, el gobernador Axel Kicillof brindó definiciones que están en sintonía con el pensamiento de sus funcionarios: “La salud es algo tan importante que no se puede dejar en manos del mercado”, advirtió, por lo cual dijo que “el Estado tiene que intervenir en la regulación de los precios, de las cantidades y del acceso a los bienes y servicios de la salud”.
Para los dirigentes de la CGT, el contenido del documento de la Fundación Soberanía Sanitaria “es un catálogo de lugares comunes”, por lo que están tratando de conseguir la reforma del sistema de salud que fue elaborada en el Instituto Patria y cuya base, en la misma línea de Kicillof, Gollán y Kreplak, fue transparentada por Cristina Kirchner en un acto en La Plata: “Tenemos que ir a un sistema nacional integrado de salud entre lo público, lo privado y las obras sociales que optimice recursos”.
Desconfiados, los sindicalistas temen que el kirchnerismo logre avanzar sobre las obras sociales para ejercer un mayor control en el sistema, aunque se supone que el proyecto K incluiría dos cuestiones que los expertos de la CGT vienen proponiéndole al Gobierno: la fusión de las obras sociales chicas con las más grandes para reducir el gasto estatal en el sector y la limitación del llamado “descreme”, que es la triangulación de aportes que obras sociales pequeñas negocian con la medicina prepaga y que le permite al sector privado quedarse con una parte de los fondos derivados de la población joven, sana y con mayores recursos.
Sin mucha información y con demasiadas preocupaciones, la mesa chica de la CGT decidió reunirse el lunes 11 en la sede de UPCN para analizar la situación y decidir algún curso de acción. Su interlocutor más directo en estos temas es el superintendente de Servicios de Salud, Eugenio Zanarini, recluido en su casa para reponerse de un infarto que sufrió a fin de año.
Entre los empresarios también hay movimientos vinculados con el temor a la reforma del sistema sanitario: directivos de unas 5500 empresas prestadoras de servicios de salud mantendrán el jueves 14 de este mes un Zoom para evaluar el panorama crítico del sector y presentar en sociedad una nueva entidad que los agrupa, la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS).
Creada en diciembre, la FAPS nuclea a sanatorios, clínicas, centros de diagnósticos, laboratorios, servicios de emergencia médica, hospitales de comunidad, institutos de salud mental y geriátricos, y en su primera presentación destacó que atienden a 7 de cada 10 pacientes de prepagas, obras sociales y particulares en todo el país, aunque aclaró: “Somos prestadores directos de servicios, no fijamos el precio, ni los aranceles, ni las cuotas de los asociados a las prepagas, pero, como último eslabón de la cadena de atención, asumimos todos los costos necesarios para garantizar la prestación de servicios en tiempo y forma”.
Se trata de un sector que advirtió que desarrolla su actividad en “un escenario económico, financiero y sanitario crítico, que pone en riesgo inmediato la supervivencia de muchos prestadores de salud”, y por eso reclamaron auxilio a las autoridades nacionales: están sufriendo el recorte de la ayuda económica estatal desde el 31 de diciembre y, además, afrontan costos que aumentaron más del 60% a lo largo del año pasado mientras los financiadores del sistema de salud (obras sociales nacionales, provinciales, PAMI y empresas de medicina prepaga) mantuvieron “casi sin aumento” los aranceles.
En el Instituto Patria, mientras tanto, hay mucho hermetismo sobre la reforma del sistema de salud. Uno de sus integrantes dijo que el tema “es un secreto de Estado”, aunque admitió que “el plan existe y se comenzó a escribir en septiembre”
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La CGT, ante el dilema de rediseñar su estrategia: el regreso a la calle, convenios con la universidad y apuesta a unificar al PJ
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2 min haceen
25 abril, 2026Por
Mayra Pastor
¿Hacia dónde va la CGT? La pregunta sobrevuela el mundo político y sindical luego del nuevo revés cegetista en el intento de frenar la reforma laboral en la Justicia y antes de la movilización del jueves próximo hacia la Plaza de Mayo con motivo del Día del Trabajador.
Resignada, la cúpula de la CGT sabe que debe recalcular su estrategia para no quedar desdibujada en un escenario socioeconómico que hoy está dominado por datos críticos en materia de salarios y de empleo.
Pero, a la vez, es consciente de que sólo podrá modificar la realidad actual si Javier Milei pierde las elecciones de 2027. Por eso algunos de sus líderes promueven convertirse en el eje de la reconstrucción del peronismo: ante las peleas y diferencias que se generalizan en el PJ, quieren reunirse con todos los eventuales candidatos presidenciales del partido, o que tengan afinidad con él, con la idea de unirse para tratar de ganar los comicios del año que viene.
Imaginan que la CGT es una marca tan poderosa que logrará superar la barrera de los enfrentamientos internos y ayudar a forjar consensos para ganarle a Milei en las urnas, e, inclusive antes, en el ánimo de la sociedad.
Hay una mayoría de dirigentes de la CGT que apoyan el proyecto político de Axel Kicillof, otros respaldan a Gebel e incluso hay algunos que apuestan a la postulación del ex gobernador y actual senador del PJ Sergio Uñac.
Sin embargo, los máximos líderes de la CGT están convencidos de que sólo tendrán chance de ganarle a Milei en 2027 si evitan el fantasma de la ruptura.
Mientras, este lunes debatirán cómo seguirá la ofensiva judicial contra la reforma laboral tras el fallo de la Cámara de Apelaciones del Trabajo, que revocó la cautelar que frenaba la ley y restableció la validez de 83 artículos.
El Gobierno no quiere perder la iniciativa en este rubro: considera que la Ley 27.802 de Modernización Laboral está plenamente vigente, por más que la sentencia no resuelve la cuestión de fondo y todo terminaría en la Corte, y apura la elaboración del decreto reglamentario para no dilatar la instrumentación de los cambios.
Una vez más, la CGT llevará a la calle su rechazo a la reforma laboral y un homenaje al Papa Francisco cuando marche este jueves, a las 15, a Plaza de Mayo para conmemorar el Día del Trabajador. Según prometen, habrá una apuesta fuerte a movilizar mucha gente y a endurecerse, aunque sea en lo discursivo: se montará un escenario desde el que hablarán los 3 cotitulares cegetistas, Octavio Argüello (Camioneros), Jorge Sola (Seguro) y Cristian Jerónimo (empleados del vidrio).
¿Se sumarán los sindicatos del ala dura a la concentración? Se da por descontado, aunque mantienen una postura muy crítica de la CGT respecto de la estrategia elegida para tratar de frustrar la reforma laboral. Desde el combativo Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), lo explicitó el titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar: “Siempre fue un error que el plan A para derrotar la reforma laboral sea la judicialización”, dijo en un nuevo ataque a la CGT.
Integrada en enero pasado por la UOM, Aceiteros, ATE, Pilotos y las dos CTA, entre otros, el FRESU fue sumando organizaciones gremiales y sociales que discrepaban con la actitud más moderada de la CGT y coincidían en que había que salir a la calle a pelear contra el Gobierno.
Los integrantes de este sector aseguran que ya son 150 los sindicatos que militan en sus filas, pero en las últimas horas lograron ganar poder de fuego al sumar a dirigentes de dos gremios clave del transporte, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y los metrodelegados.
El promotor de esos pases fue Horacio Otero, dirigente de confianza del líder de la UOM, Abel Furlán, y gestor de un encuentro que mantuvo con el secretario de Organización de la UTA, Alberto Patiño, al frente de una comitiva de delegados del sector, más los metrodelegados Carlos Sfara y Jorge Pisani, secretario de Acción Social y de Cultura de ese sindicato, respectivamente.
En las últimas horas, el FRESU sumó el apoyo del titular del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH), Víctor Santa María, otra incorporación que va delineando a esta agrupación como una suerte de CGT alternativa y ultraopositora.
El FRESU, que hará el 1° de mayo un plenario para elaborar un “programa del movimiento obrero”, ya lanzó sus mediciones propias sobre inflación y canasta básica, mientras que la CGT prepara algo similar: un observatorio de estadísticas socioeconómicas y laborales, que, como si fuera un INDEC propio, elaborará números “confiables” para confrontar con las cifras que elaboran desde el gobierno de Milei.
Para eso se firmará un convenio con la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, que aportará la metodología y los expertos técnicos que, junto con los asesores cegetistas, elaborarán todos los meses un índice de inflación alternativo y datos sobre empleo y precios de la canasta básica, entre otros.
Al mismo tiempo, la CGT avanza en otro acuerdo con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) para crear una escuela de oficios, en otro de sus intentos por salir de la conflictividad permanente y hacer un aporte distinto, como para demostrar que va hacia varias direcciones al mismo tiempo y trata de redefinir su identidad.
Destacado
El Vía Crucis de la reforma electoral: la trampa de las PASO, el anzuelo Ficha Limpia y miedo al “Desdoblapalooza”
Publicado
7 min haceen
25 abril, 2026Por
Mayra Pastor
Manuel Adorni abre la billetera y busca unos pesos para la limosna. A su lado, Diego Santilli busca la mano de Martín Menem para darle el saludo de la paz. A pocos metros, Axel Kicillof hace lo propio con Wado De Pedro. Más allá, un grupo de intendentes cuchichea con miembros de la CGT. De repente, un brevísimo saludo entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires y el referente libertario bonaerense Sebastián Pareja parece romper el clima de silencio tenso. Pero el gesto no se replica en otros rincones. Por lo bajo, algunos se preguntan dónde está Victoria Villarruel, que a esa hora declaraba ante los micrófonos de una capilla en Almagro que el evento de la Basílica de Luján estaba lleno de “lo peor de la casta”. Cada grupo llega y se retira del templo sin siquiera guiñar un ojo a los de enfrente. Ningún grupo cruza sonrisas. Nadie da señales de camaradería institucional.
“¡Si Bergoglio nos viera…!”, lamenta, irónico, un ministro oficialista ya en el auto de regreso a casa. “Hasta el Gordo Dan y Lilia Lemoine hubieran tenido mejor onda que todos nosotros”, bromea un referente peronista, más risueño.
Así, lo que tenía que ser una misa para homenajear al Papa Francisco, un líder religioso que tantas veces habló de misericordia y de amar al enemigo, se convirtió en una nueva postal de grieta y división política. Jorge García Cuerva lo destacó en su homilía, sin metáforas: “Ni siquiera somos capaces de sentarnos en el mismo banco de una iglesia”.
Ese es el clima espeso que enfrentará La Libertad Avanza cuando encare las arduas negociaciones a múltiples bandas que necesita aceitar para aprobar la ambiciosa reforma electoral que presentó en el Congreso y que pretende cambiar las reglas del juego en los cuartos oscuros del país.
El paquete que llegó al Senado tiene tres ejes centrales —la eliminación de las PASO, modificaciones en el esquema de financiamiento y la incorporación de Ficha Limpia— más una serie de retoques generales que van desde nuevos requisitos para armar partidos hasta la suspensión de la elección del Parlasur.
Pese a lo trascendental que es el proyecto para el ecosistema violeta, el Gobierno arranca con el marcador en contra. Es que, para avanzar con cualquier artículo, se necesita mayoría absoluta: 129 votos en la cámara baja y 37 en la alta. “¡Va a ser un Vía Crucis -conceden en Casa Rosada, abrazados al lenguaje cristiano-. No la vamos a tener fácil, ni siquiera en los aspectos en los que objetivamente tenemos más chances. Igual esto recién empieza: es obvio que al texto hay que masajearlo y tratar de que al menos quede en pie lo esencial”.
La apuesta central de los hermanos Milei para conseguir adhesiones incluye una jugada estratégica: atar en un mismo proyecto la muerte de las primarias con la prohibición de candidaturas para condenados en segunda instancia. El razonamiento es que si el PRO, la UCR y otros aliados eventuales rechazan la propuesta quedarán expuestos por no haber acompañado una iniciativa que ellos mismos impulsaron durante años. La legisladora Lilia Lemoine lo blanqueó sin rodeos: “Va a ser muy revelador el voto de cada diputado y cada senador. Quienes se opongan van a dejar en evidencia que ven la política como un negocio”. Desde ya, nada dijo de un antecedente fresco y demoledor: fue el misionerismo de Carlos Rovira el que se encargó de hundir ese proyecto en el Senado el año pasado, un movimiento que todavía genera sospechas sobre si hubo o no un guiño desde la Quinta de Olivos para que naufragara.
La mesa política de Balcarce 50, que volverá a juntarse recién el próximo lunes, siempre fue consciente del hilo rojo que une a todos los espacios que no son el gobernante: las PASO son la herramienta ideal para ordenar coaliciones opositoras sin liderazgos definidos. Lo certifica Facundo Cruz, politólogo y coordinador del observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires, que tiene numerosos estudios publicados sobre la implementación del sistema a partir de los comicios de 2011. “Lo que está haciendo La Libertad Avanza es ejercer el rol de espacio oficialista, que es buscar perjudicar a la oposición para que se unifique detrás de una única oferta y un único comando”, analiza.
Sin primarias, cada tribu queda sola frente al armado de LLA; extirpar del menú esa posibilidad le complica la vida a los que hoy tienen que reconstruirse frente a Milei. Por eso, sectores tan disímiles como el amarillo, el radicalismo o el peronismo están en alerta y expectantes. Saben que tendrán que afrontar un argumento que gana popularidad: el factor económico; no por nada el ministro del Interior prometió ahorrar “más de 200 millones de dólares para los argentinos”.
Ante este panorama, no fueron pocos los gobernadores que le prestaron especial atención al artículo 25 del proyecto, que modifica el Código Electoral Nacional: además de agregar un casillero específico que habilita la posibilidad de votar la lista completa en la Boleta Única de Papel, permite también que en contiendas nacionales simultáneas con provinciales se incluyan los cargos locales en la parte inferior. O sea, les ofrece a los caciques del interior la chance de pegar la cara de Milei con la suya. Un señuelo evidente que demuestra, una vez más, que el diablo está en los detalles. Y que Karina Milei, que se cargó al hombro este asunto, quiere evitar que se produzca una suerte de “Desdoblapalooza”: un festival de desdoblamientos de elecciones locales, una práctica que se volvió cada vez más frecuente y extendida. ¿Es posible obligar a todos a sufragar en una fecha única? En la intimidad del poder lo soñaron, pero terminaron admitiendo que “es más difícil que reformar la Constitución”.
La trampa de unir el fin de las PASO con Ficha Limpia ya está tendida. El problema es que esa trampa puede volverse en contra de la propia gestión libertaria. Es lo que interpreta Pablo Salinas, otro politólogo especializado en asuntos electorales: “Sacar las primarias parece bueno en la superficie para el oficialismo, pero a la vez se está desprendiendo de una variable relevante para alcanzar acuerdos con otros colores. Evidentemente se sienten poderosos y creen que no tienen que hacer alianzas con nadie para imponerse en 2027″.
El resultado previsible, si las negociaciones no se mueven mucho del punto de partida, es una media sanción fragmentada: la aprobación de alguno de los tres ejes, con los otros dos rechazados o vaciados de contenido. Un escenario que no sería un fracaso total pero tampoco la reforma que prometió Milei.
No es la primera vez que LLA llega a este punto con las manos semi vacías y mucho trabajo por delante: de hecho, este es el tercer intento de empujar una reforma electoral desde diciembre de 2023. El primero se dio durante la discusión de la Ley Bases original, aunque el tema quedó afuera por ser demasiado sensible para abordarlo en aquel entonces. El segundo fue en el marco de las extraordinarias que se iniciaron a finales de 2024, pero finalmente lo único que prosperó fue la suspensión, por única vez, de las internas de las legislativas 2025.
Algunas perlitas de la propuesta actual. Por un lado, habrá que tener presencia en 10 provincias -y ya no 5- para ser partido nacional, y llegar al 3% del padrón -y ya no al 2%- en una de dos elecciones consecutivas para no perder la personería. Si se aplican las nuevas reglas, contabilizó Facundo Cruz, quedarían vivos apenas 19 de los 45 partidos nacionales (el 42%) y 130 partidos distritales de los 714 con reconocimiento vigente (18%). Todos los que quieran sobrevivir van a tener que salir a buscar más avales que los que hoy tienen.
Por el otro lado, el equipo libertario pretende “depurar el régimen de sellos de goma, para terminar con una industria de partidos que cobran del Estado sin representar a nadie”. Curioso: ellos mismos aprovecharon ese sistema cuando La Libertad Avanza aún no existía como tal y tuvo que apelar a la ayuda de Unite por la Libertad y la Dignidad, Partido Demócrata, Partido FE, Movimiento de Integración y Desarrollo o Unión Celeste y Blanco, entre muchos otros. “Usaron la escalera para subir a la cima y ahora la patean para que no la pise nadie más”, se queja un apoderado que trabajó en la campaña para Milei presidente.
Hay otra excentricidad: el texto final de la reforma agregó en su artículo 46 una prohibición para contratar “servicios de personas extranjeras”. “Es la cláusula anti Antoni Gutiérrez Rubí y Jaime Durán Barba, una venganza personal de El Javo”, se ríe un importante miembro de la mesa chica violeta, haciendo referencia al encono que Milei tiene contra asesores como el español y el peruano.
La oposición ya empezó a moverse. El peronismo activó la construcción de un polo de convergencia en el Congreso para resistir la eliminación de las primarias. En el kirchnerismo, el kicillofismo, el massismo y el graboisismo hay consenso para votar en contra. Las sorpresas pueden venir por el lado de los gobernadores que formalmente son del PJ pero que en los hechos articulan con los libertarios.
Por las dudas, el amplio espectro del justicialismo ya se pone en posición de emergencia. El ex gobernador de San Juan Sergio Uñac, que viene construyendo su precandidatura con perfil bajo, pero con reuniones permanentes, no se cansa de repetir su plan: propone que si las PASO se caen haya una interna abierta dividida en cuatro regiones, al estilo Estados Unidos. ¿El beneficio? Ganar volumen y agenda con su propio proceso de selección de candidatos. ¿La contra? Que la no obligatoriedad del proceso le reste fuerza específica a la convocatoria: es decir, que vaya poca gente a votar. En paralelo, Emilio Monzó fustiga teléfonos y visita oficinas variopintas en modo “rosca transversal”: junta voluntades en todas las terminales para estar preparados sea cual sea el escenario en 2027.
En el oficialismo asumen que el texto final se va negociar en la previa del Mundial, que arranca el 11 de junio, pero que difícilmente haya sanción definitiva antes de que termine la competencia. Ansiosos, abstenerse: en el interín habrá un mes y medio de fútbol que pondrá en pausa todo debate político profundo.
Pase lo que pase desde acá hasta el final de la Copa del Mundo, Javier y Karina Milei harán lo imposible por agarrar de nuevo el volante, cambiar el eje de discusión y dejar atrás los escándalos que se acumularon alrededor de Manuel Adorni. Escoltado por el primer mandatario, que siempre se mostró dispuesto a abrazarse a las granadas, el jefe de gabinete enfrentará este miércoles su primer informe de gestión en una cámara de Diputados ávida de acceder a pormenores de su patrimonio. En su despacho juran que, por fin, podrá explicar todo. Que la donación de un familiar dejará en claro que no hubo enriquecimiento ilícito. Y que el expediente que manejan con llamativa celeridad el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo pronto seguirá los pasos de la causa vinculada al viaje de Bettina Angeletti en el ARG 01 que acaban de archivar Alejandra Mangano y Daniel Rafecas. Difícilmente, reconocen con tristeza, pueda volver a cancherear con “la casta” delante de los micrófonos de la sala de periodistas de la Rosada, hoy vacía por la polémica decisión gubernamental -sin antecedentes en democracia- de suspender el libre acceso de todos los acreditados.
Si sobrevive a la exposición pública en el palacio legislativo, Adorni y los ministros deberán apelar a la creatividad para retomar el control de la agenda. Sobre todo porque los 90 proyectos de Ley que Milei prometió en la apertura de sesiones del 1 de marzo todavía brillan por su ausencia. “Es preferible que no haya sesiones a que nos expongamos y nos comamos una piña. Si hay temas que acompañen los aliados, juguemos. Si no, preferible quedarse en casa”, piden cerca de Martín Menem.
El primer gobierno liberal libertario de la historia argentina termina el cuarto mes del año con menos oxígeno político que en el pasado reciente y con aliados calculadores que miran el tablero electoral antes de mover cualquier ficha. En ese contexto, el devenir de la reforma servirá para medir el estado real del poder de los Milei a un año de las elecciones generales.
En el inicio de esta semana, el arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva le pidió a los políticos argentinos que fueran capaces de sentarse en el mismo banco de una iglesia. Lo que se viene en el Congreso será una suerte de versión laica de ese desafío: La Libertad Avanza necesita que algunos de los que se fueron de Luján sin cruzar mirada vuelvan a las mesas de diálogo y validen al menos parte de sus ideas para 2027. El problema es que en política, a diferencia de en la fe, los milagros se consiguen voto a voto. Y, por ahora, el libro está abierto en la página de los incrédulos.
Destacado
Máximo Kirchner visitó Santa Fe e invitó al peronismo a “construir a favor de los intereses de la mayoría”
Publicado
15 min haceen
25 abril, 2026Por
Mayra Pastor
Máximo Kirchner visitó este viernes la localidad santafesina de María Teresa e invitó a la militancia y a los referentes locales del peronismo a reflexionar sobre el rumbo que debería tomar el espacio de cara a las elecciones del próximo año. En medio de un clima de debate sobre el presente y el futuro del movimiento, el líder de La Cámpora convocó a “acostumbrarse otra vez a pensar de manera más positiva y a construir no en contra de alguien, sino a favor de los intereses de la mayoría”. Su mensaje, claro y directo, apuntó a dejar atrás la lógica de confrontación y a propiciar una construcción política que se oriente a las necesidades reales de la población.
Kirchner recorrió la comuna acompañado por la diputada nacional Florencia Carignano y el presidente comunal Gonzalo Goyechea, en una jornada marcada por el diálogo directo con vecinos y trabajadores de diferentes instituciones. “Vengo a escuchar a los compañeros”, subrayó el diputado nacional en declaraciones a medios locales.
“Estamos acá para escuchar lo que cada uno desde su experiencia tiene para aportar y para poder, desde las verdades relativas de cada uno y cada una, buscar esa síntesis que saque a la Argentina del lugar donde Milei la lleva cada vez de una manera más acelerada, y que a grandes luces se empieza a ver que es negativa para la gran mayoría”, expresó.
A lo largo de la jornada, Kirchner recorrió la Fábrica de Oportunidades, donde se producen cemento y se modifican contenedores marítimos para la venta, y visitó una fábrica de adoquines. También se acercó a la Residencia de Adultos Mayores (RAM), al Parque Solar Colaborativo, al vivero comunal y a la huerta que abastece a comercios locales.
En el Centro Integral Magnolias, el diputado nacional y su comitiva dialogaron con profesionales de la salud y vecinos que asisten a los consultorios médicos y al centro de rehabilitación. El recorrido finalizó en el Parque Comunal Néstor Kirchner.
Durante su visita, el dirigente hizo hincapié en la necesidad de reconstruir el peronismo a partir de una mirada propositiva y colectiva. “No tenemos que pensar en espacios que sean simplemente anti Milei, ni anti nada. Sino que tenemos que acostumbrarnos otra vez a pensar de manera más positiva y a construir no en contra de alguien, sino a favor de los intereses de la mayoría”, enfatizó Kirchner. El líder de La Cámpora instó a la militancia a buscar alternativas que ayuden a la gente a enfrentar el presente, y a trabajar desde la escucha y el diálogo, superando las divisiones internas.
En sus declaraciones, Kirchner también abordó el tema de la economía y la necesidad de que “las cargas de la deuda que contrajo Macri no caigan sobre los más humildes, sino que logremos los argentinos y las argentinas que sean las cargas más repartidas, equitativas, en función de lo que cada uno pueda”. Su intervención buscó marcar un horizonte de justicia social y responsabilidad colectiva frente a los desafíos económicos y sociales que atraviesa el país.
La presencia de Florencia Carignano y otros referentes locales reforzó el mensaje de construcción federal y territorial que Máximo Kirchner intenta imprimirle al peronismo en esta etapa.
La recorrida de Kirchner por el sur santafesino se da en un contexto de discusión interna sobre el rumbo del peronismo y la búsqueda de una estrategia alternativa al gobierno de Javier Milei.
Al mismo tiempo, este viernes Axel Kicillof inauguró su presidencia al frente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires en un acto que sugiere un paso más en su construcción política en vistas a la elección del año que viene. Para eso, el gobernador se rodeó de tres dirigentes que llevarán el pulso del partido, tras la conducción de Máximo Kirchner: se trata del intendente de La Plata, Julio Alak, la vicegobernadora Verónica Magario y el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, quienes tuvieron despliegue propio en la tarde de este viernes en la sede central del PJ, situada en la capital provincial.
“Va a ser un partido de puertas abiertas. Eso lo digo porque literalmente va a estar la posibilidad de participar de actividades acá en el partido, tanto los afiliados como el público en general y también autoridades del partido de los ciento treinta y cinco distritos”, adelantó Kicillof.







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