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Política Nacional

Fernández endureció su discurso sobre las prepagas

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Tras haber negado una estatización del sistema, el Presidente dijo que el Estado debe intervenir en la medicina prepaga porque “nadie controla nada y sólo quieren aumentos”. La CGT analizará este lunes la situación.

A las empresas de medicina del sector privado, la tranquilidad les duró apenas unas horas. Este martes se fueron a dormir con las declaraciones tranquilizadoras de Claudio Belocopitt, quien había estado con Alberto Fernández y le aseguró que no existía ningún plan de estatización del sistema de salud y admitió la posibilidad de analizar alternativas para compensar el “no aumento” del 7% para las prepagas que el Gobierno anunció y dejó sin efecto el último día de 2019. En la mañana del miércoles, sin embargo, el Presidente hizo declaraciones radiales que parecieron relativizar sus propios dichos sobre el tema.

“Yo era superintendente de Seguros y, desde entonces, estoy tratando de ver de qué manera la medicina prepaga tiene algún tipo de control del Estado porque captan ahorro público y nadie controla nada, y lo único que piden son aumentos. Lo único que ves es un sistema de intermediación pura. Se lleva tu cuota, acumula el sistema de dinero, la hace rendir financieramente”, dijo. Belocopitt se mantuvo en silencio. Tampoco se reunió con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, para avanzar con el análisis de las compensaciones para el sector que, quedó en claro, no podrá aumentar las cuotas.

Es cierto que Fernández habló de “control” y no de una estatización directa, pero en las empresas de salud se interpreta que el desmentido avance del Estado sobre el sistema sanitario es mucho más que un fantasma que agita el kirchnerismo en soledad. No ayudó a disipar esa sensación el documento “Ejes centrales para un Programa de Salud 2020/2024”, elaborado en agosto de 2019 por la Fundación Soberanía Sanitaria, que dirige Nicolás Kreplak, actual viceministro de Salud bonaerense, que fue difundido en las últimas horas por algunos medios.

Allí se afirma que, “tras décadas de fragmentación y segmentación crecientes del sistema de salud, se debe poner en marcha un proceso que conduzca a una solución estructural: la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud Argentino (SNISA)”, al que definen como “un sistema mixto con centralidad en el subsector público, de carácter federal, pero fortalecido y articulado en una red nacional, con municipios crecientemente involucrados en la construcción de un primer nivel con capacidad resolutiva”.

En un documento de la Comisión de Salud del Instituto Patria, que coordina el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, se sostenía lo siguiente en 2019: “Cuando regrese al gobierno nacional y popular (…), la profundización necesaria en el ámbito de la salud deberá comprender una cantidad cuando menos crítica de cambios que generen bases sólidas para la reconstrucción/reconversión del sistema. El fortalecimiento del rol del Estado como rector y ejecutor de las políticas de salud deberá ser contundente. Es imprescindible que el Estado pueda realmente ejercer una verdadera gobernanza del sistema en su conjunto, para lo cual debe tener capacidad prestacional propia y herramientas de poder que le permita alinear a los demás sectores y subsectores a la política sanitaria global. Sólo así el sistema podrá ordenarse e integrarse”.

El propio Kreplak, en un artículo publicado en junio pasado en la revista digital de su fundación, también dio algunas pistas sobre el eje de lo que estaría planificando un sector del oficialismo: “La ineficiencia e ineficacia que demuestra el mercado al hacerse cargo de la salud es la demostración dramática de la importancia que tiene contar con un sistema gobernable, conducido por el Estado, que disponga de la infraestructura asistencial básica distribuida según las necesidades y, especialmente, un enorme y capaz equipo de salud que pueda trabajar dinámicamente en diversas funciones”.

Para Gollán, según declaró en una entrevista de la fundación dirigida por Kreplak, “hoy tenemos un montón de actores en el sistema de salud que el Estado no controla, que son casi independientes, pero que son formadores de opinión y de sentido común”, por lo que concluyó: “El Estado es el único que puede resguardar la salud en su dimensión de derecho”.

El viceministro de Salud de la Provincia destacó que “muchos sectores privados de la salud se van quedando con las áreas más rentables, las que dan más dinero y nos van dejando a los Estados las áreas más costosas: las terapias intensivas, las guardias permanentes, las emergencias”. Y ejemplificó: “En la Provincia de Buenos Aires la mitad de los municipios no tiene clínicas y sanatorios privados ya que se fueron porque no son rentables. ¿Quién se hace cargo? El municipio o la provincia”.

En la misma revista, el gobernador Axel Kicillof brindó definiciones que están en sintonía con el pensamiento de sus funcionarios: “La salud es algo tan importante que no se puede dejar en manos del mercado”, advirtió, por lo cual dijo que “el Estado tiene que intervenir en la regulación de los precios, de las cantidades y del acceso a los bienes y servicios de la salud”.

Para los dirigentes de la CGT, el contenido del documento de la Fundación Soberanía Sanitaria “es un catálogo de lugares comunes”, por lo que están tratando de conseguir la reforma del sistema de salud que fue elaborada en el Instituto Patria y cuya base, en la misma línea de Kicillof, Gollán y Kreplak, fue transparentada por Cristina Kirchner en un acto en La Plata: “Tenemos que ir a un sistema nacional integrado de salud entre lo público, lo privado y las obras sociales que optimice recursos”.

Desconfiados, los sindicalistas temen que el kirchnerismo logre avanzar sobre las obras sociales para ejercer un mayor control en el sistema, aunque se supone que el proyecto K incluiría dos cuestiones que los expertos de la CGT vienen proponiéndole al Gobierno: la fusión de las obras sociales chicas con las más grandes para reducir el gasto estatal en el sector y la limitación del llamado “descreme”, que es la triangulación de aportes que obras sociales pequeñas negocian con la medicina prepaga y que le permite al sector privado quedarse con una parte de los fondos derivados de la población joven, sana y con mayores recursos.

Sin mucha información y con demasiadas preocupaciones, la mesa chica de la CGT decidió reunirse el lunes 11 en la sede de UPCN para analizar la situación y decidir algún curso de acción. Su interlocutor más directo en estos temas es el superintendente de Servicios de Salud, Eugenio Zanarini, recluido en su casa para reponerse de un infarto que sufrió a fin de año.

Entre los empresarios también hay movimientos vinculados con el temor a la reforma del sistema sanitario: directivos de unas 5500 empresas prestadoras de servicios de salud mantendrán el jueves 14 de este mes un Zoom para evaluar el panorama crítico del sector y presentar en sociedad una nueva entidad que los agrupa, la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS).

Creada en diciembre, la FAPS nuclea a sanatorios, clínicas, centros de diagnósticos, laboratorios, servicios de emergencia médica, hospitales de comunidad, institutos de salud mental y geriátricos, y en su primera presentación destacó que atienden a 7 de cada 10 pacientes de prepagas, obras sociales y particulares en todo el país, aunque aclaró: “Somos prestadores directos de servicios, no fijamos el precio, ni los aranceles, ni las cuotas de los asociados a las prepagas, pero, como último eslabón de la cadena de atención, asumimos todos los costos necesarios para garantizar la prestación de servicios en tiempo y forma”.

Se trata de un sector que advirtió que desarrolla su actividad en “un escenario económico, financiero y sanitario crítico, que pone en riesgo inmediato la supervivencia de muchos prestadores de salud”, y por eso reclamaron auxilio a las autoridades nacionales: están sufriendo el recorte de la ayuda económica estatal desde el 31 de diciembre y, además, afrontan costos que aumentaron más del 60% a lo largo del año pasado mientras los financiadores del sistema de salud (obras sociales nacionales, provinciales, PAMI y empresas de medicina prepaga) mantuvieron “casi sin aumento” los aranceles.

En el Instituto Patria, mientras tanto, hay mucho hermetismo sobre la reforma del sistema de salud. Uno de sus integrantes dijo que el tema “es un secreto de Estado”, aunque admitió que “el plan existe y se comenzó a escribir en septiembre”

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La intimidad del Gobierno: los ministros piensan nuevas medidas y trucos bajo los dogmas de Milei

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“La economía no va a volar, ni va a caer. La situación económica va a ser esta que tenemos hasta las elecciones”. La frase de un importantísimo karinista es crucial para proyectar el año que separa a Javier Milei de los comicios presidenciales de 2027. El último tramo de su presidencia, reconocen en el corazón del Gobierno, seguirá signado por una economía desigual, donde el crecimiento macro no termina de derramar en el consumo y las actividades extractivistas pujantes conviven con grandes masas de ciudadanos que se ajustan el cinturón.

“Los mejores 18 meses de la historia”, que alguna vez proyectó Luis Caputo para esta etapa, comenzó a dar lugar a un diagnóstico más modesto en la intimidad de la Casa Rosada. “Tenemos que hacer lo mejor posible con lo que hay”, sintetizó un importante colaborador oficial.

Mientras reparte metáforas escatológicas a críticos y detractores, Milei reafirma que no dará ni un paso atrás. Pero los ministros y funcionarios comenzaron a mostrar mayores dosis de pragmatismo con medidas sutiles para recomponer ingresos e impulsar la actividad. El impacto de esas políticas por ahora es dudoso, pero al menos exhiben un Gobierno que reacciona.

¿Puede el equipo económico fondear créditos hipotecarios, fijar salarios mínimos, habilitar créditos en dólares a empresas o subsidiar la tarifa energética de las provincias del norte del país —como ocurrió en las últimas semanas— sin que el Presidente se dé cuenta? Imposible.

En el Gobierno explican que la gestión marcha en dos planos: el de la “batalla cultural” del Presidente y el de la gestión diaria, con cierta autonomía de algunos ministros —fundamentalmente, de Toto Caputo— que maniobran sin tocar el corazón del programa, que es el equilibrio fiscal y el estatismo mínimo. “Por un lado está el Milei dogmático contra el populismo, el Milei exacerbado de Davos. Y por otro lado está la realidad de las palancas del día a día. Hay cosas que a Javier le pasan más por el costado”, dijo un importante asesor de Balcarce 50.

Otro colaborador aseguró, en cambio, que el Presidente sigue de cerca las iniciativas. Apuntó, por ejemplo, que el fondeo de largo plazo a los bancos para que las entidades lanzaran créditos hipotecarios partió del jefe de Estado a partir de una idea que le acercó un banquero muy cercano a La Libertad Avanza (LLA).

Ayer, durante su discurso en el encuentro libertario “Vientos de Cambio: Avanza la Libertad en Argentina y las Américas”, Milei justificó la nueva faceta de “Estado presente” cuando reconoció los “tres canales” de su Gobierno: la “batalla cultural”, el “músculo político” y la gestión. “No vamos a flexibilizar nuestra política fiscal; y tampoco vamos a negociar la política monetaria”, reiteró. Ese es el rango en el que maniobran los ministros.

Un miembro de la mesa política confió a Infobae que se espera que en las próximas semanas haya nuevos anuncios para incentivar la actividad económica. Iniciativas estatales maquilladas de anarcocapitalismo. “Todavía quedan varias medidas en estudio sin tocar el equilibrio fiscal. Hay que dar más volumen al crédito a las empresas y mejorar ingresos para reactivar el consumo”, dijo el funcionario.

Trucos sin costo fiscal

Algunos de los recientes anuncios se demoraron por resistencias y trabas entre los propios ministerios. Durante varias semanas, la utilización de parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para los créditos hipotecarios generó dudas en el equipo de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, que controla el organismo previsional y debió ponerle su firma a la medida.

Históricamente, los gobiernos echaron mano de la caja del FGS, que sirve como una reserva de dinero para proteger las jubilaciones, para otros objetivos económicos y quedaron bajo la lupa judicial. “Por eso la invitamos a Sandra a la reunión de mesa política de la semana pasada. Lo conversamos y se destrabó”, contó un miembro de la mesa chica. El anuncio de los créditos hipotecarios se hizo al día siguiente de aquel encuentro.

La habilitación de créditos en dólares para empresas que no son exportadoras, en tanto, había suscitado ciertas dudas en el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Teniendo en cuenta su paso por la cartera de Domingo Cavallo durante la gestión de Fernando de la Rúa, el “coloso” puede dar testimonio de que en aquella época la proliferación de los créditos en dólares fue uno de los factores que agravó la crisis sistémica del 2001.

En uno y otro caso, finalmente primó el pragmatismo. En un Gobierno acostumbrado a que no hay plata, cualquier medida novedosa suena a osadía.

El otro truco sin costo fiscal al que está echando mano la Casa Rosada es el de instalar conversación. La cadena nacional por la cuestión Malvinas que encabezará Milei esta noche puede leerse en esa clave. El Gobierno había quedado descuadrado cuando no defendió la reivindicación de la soberanía de las islas durante el partido con Inglaterra. En la previa al encuentro deportivo, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había pedido no exhibir el “mapita” de las islas. La historia, por todos conocida, terminó con la sábana que se hizo bandera.

Milei —que alguna vez dijo que anhelaba “que los malvinenses nos voten con los pies”— anunciará medidas diplomáticas para sintonizar con una causa que la sociedad ya demostró que le importa.

Detrás de la idea estuvo Santiago Caputo. Dejó su huella cuando tuiteó que la de Malvinas es “nuestra causa sagrada”, las palabras exactas que horas después utilizó el Presidente en una entrevista radial. El humor del estratega presidencial cambia de una semana a la otra: pasa de un faltazo en una reunión de gabinete a asomar como el artífice de una acción política concreta. El asesor se repliega cuando considera que el Gobierno comete errores no forzados y vuelve a involucrarse cuando las cosas se hacen a su modo.

Sus detractores internos que abrevan en el sector de Karina Milei lo definen así: “Cuando algo sale bien es gracias a Santiago. Cuando sale mal, es culpa del karinismo”.

En Diputados, Martín Menem también pone en juego su táctica. Su objetivo hoy es evitar que la oposición marque la agenda con las iniciativas por morosidad. El titular de la Cámara Baja quiere imponer los términos de la discusión y controlar los tiempos. Por eso se adelantó a convocar a las comisiones y fijó un cronograma de debate. La intención es vaciar la sesión del 9 de septiembre convocada por la oposición.

Menem busca instalar que el endeudamiento hoy no es un problema para no perder las riendas en el debate público como ocurrió en 2025 con discapacidad. “El problema es que casi no tenemos voceros para esto”, reconocen en el oficialismo. Parece difícil cuando se trata de un asunto que atraviesa la vida material de muchas familias.

La administración de la escasez

En la administración de la escasez hay temas que generan tirantez en todos los sentidos. El PAMI es uno. La obra social de los jubilados tiene en crisis a su conducción. Sonó fuerte la salida de su titular, Esteban Leguizamo -finalmente la salida no se concretó- y se fue el coordinador ejecutivo del organismo, Juan Cruz Montero. Además, se llegó a un nuevo punto límite con los prestadores: en los últimos días, varias clínicas de la provincia de Buenos Aires y de la Patagonia suspendieron la atención programada de los afiliados de PAMI en protesta por el retraso arancelario.

El PAMI está bajo la órbita del ministro de Salud, Mario Lugones, y bajo la tutela política de Santiago Caputo. En abril, ante la inminencia del colapso, Lugones había cancelado una deuda estimada en $500.000 millones a prestadores y médicos luego de que el Ministerio de Economía le liberara las transferencias. Pero la restricción presupuestaria continuó. “En Hacienda se paran sobre la caja hasta que la situación no da para más”, explicó un colaborador oficial. Y abundó: “El problema de fondo es simple: si la recaudación no repunta, no hay plata”.

A las tensiones diarias entre los ministerios de Salud y Economía se solapan las pujas políticas. Con oficinas en todo el país, el PAMI es habitualmente una potente herramienta de penetración territorial. Son cajas y ventanillas que sirven para apuntalar a LLA en los distritos, bajo el esquema de los Menem. Pero PAMI Central, que responde al tándem Lugones-Caputo, cortó de cuajo las compras por “vía de excepción” en las unidades de gestión local (UGL). “Ahora la caja se centraliza en Buenos Aires y ya no permite el juego de la política”, explicó un colaborador que sigue la dinámica muy de cerca.

Pese a la crisis, PAMI sigue siendo un resorte de poder voluminoso. Quizás por eso, Santiago Caputo le puso el cuerpo al asunto: ayer acompañó personalmente a la nueva coordinadora ejecutiva, Verónica Gabriela Pérez, para presentarla, piso por piso, ante los empleados del organismo. Con esos gestos, el asesor deja en claro que mantiene su injerencia en una porción de la administración pública.

Factor político – factor económico

La interna ya forma parte del paisaje del Gobierno y tiene consecuencias concretas en la toma de decisiones. El que mejor lo comprende es Diego Santilli, un político profesional. El jefe de Gabinete tiene la confianza tanto de los Caputo como de los Menem. Puede participar un día de una reunión entre el asesor presidencial y el ministro de Economía para afinar un anuncio y, al día siguiente, reunirse a solas con los riojanos.

Puertas adentro, hay un debate de fondo sobre el factor político y el devenir económico. Luis Caputo dijo días atrás, durante una recorrida con aires proselitistas en Capital Federal, que los acuerdos políticos “los define” Karina Milei. Pero el titular del Palacio de Hacienda quiere acelerar los pactos con los aliados para bajar la incertidumbre. El ala política, en cambio, advierte que no quiere entregar demasiado en las negociaciones, con gobernadores y aliados que miden constantemente las expectativas en el humor social y en los mercados.

La reforma política, que incluye la eliminación de las PASO, comenzará a discutirse en el Senado el 15 de este mes. Patricia Bullrich puso fecha aunque sabe que no es una iniciativa que se destrabe con muñeca parlamentaria. “No depende de la discusión en el Congreso. Depende de un acuerdo político más general”, señalan cerca de la senadora.

Cerca de Karina Milei, no obstante, dilatan los tiempos. “No tiene sentido cerrar pactos electorales ahora. En las provincias solo vamos a hacer alianzas con los gobernadores cuando haya riesgo de que gane el kirchnerismo”, advierten en esa tribu.

El consultor Federico Aurelio explicó esta semana en Infobae en Vivo que en 2027 tendrá un peso específico el voto por la certidumbre en el país, el sufragio “antisísmico”. Agregó que Milei tendrá mejores chances en un balotaje con un candidato K (o que represente a las recetas viejas), pero que sus posibilidades son prácticamente nulas si emerge un tercer espacio novedoso en la segunda vuelta.

“Una de las cosas que más trabajo demanda es convencer a la sociedad de ser libre”, dijo ayer Milei. El Presidente comienza a reconocer que su batalla cultural hoy no alcanza. Y que sus ideas se quedarán a mitad de camino si la sociedad no palpa resultados materiales. Todos están de acuerdo en que, sin estabilidad, no habrá segunda temporada para el mileísmo.

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Tras el revés con el Super RIGI en el Senado, crecen las dudas sobre la reforma política y para el Gobierno los aliados “se suben el precio”

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Luego del revés que representó ayer el pedido de revisión por parte de los aliados del Gobierno del aceitado proyecto de Super RIGI, en la Casa Rosada crecieron -aún más- las dudas sobre el éxito de la reforma política que buscan impulsar antes de diciembre y del inicio del año electoral.

Sin embargo, en Balcarce 50 se ilusionan con la posibilidad de que las fuerzas no peronistas y no kirchneristas sólo estén especulando para negociar mejor de cara al debate sobre la PASO.

El plenario de comisiones no logró firmar el dictamen para la iniciativa económica central para el equipo de Luis Caputo, ayer, por el rechazo de última hora de senadores del PRO, la UCR y el peronismo disidente. Y en La Libertad Avanza, donde lo que más les importa, incluso más que las inversiones, es la reforma política, creen que los bloques aliados “se quieren subir el precio” ante la necesidad oficialista de sacar del panorama a las PASO antes de que empiece a correr el 2027.

En especial cuando varias provincias ya tienen definido adelantar sus comicios y el calendario electoral podría empezar tan pronto como en febrero, si desdobla La Pampa. Mientras tanto, el peronismo no logra encauzar su interna, cosa que unas Primarias podrían facilitarle, a pesar de las intenciones de los libertarios.

El mileismo espera que la fecha para el debate en el recinto se prolongue, como máximo, a octubre, y aseguran que para ellos depende “únicamente” de cómo avance el trabajo en comisión que prevén para el 15 de septiembre. Descartan un debate caliente en pleno fin de año, con el calor, la eventual tensión social y la cercanía de las Fiestas. “Diciembre queda demasiado lejos y es demasiado complicado”, dicen en el Gobierno, que quiere apurar los tiempos a pesar del golpe que significó el revés con el Súper RIGI -en comisión- del Senado.

El Gobierno leyó el traspié legislativo con el proyecto para acelerar las inversiones como una señal de alarma que excede a la iniciativa en sí misma. Y en Balcarce 50 interpretaron la mala predisposición de los aliados de PRO y la UCR, a quienes necesitan para la reforma política, como un adelanto de lo que puede pasar con la eliminación de las PASO. Una muestra de que los socios o partidos “amigables” no están dispuestos a acompañar, al menos no sin condiciones, la agenda política electoral oficialista.

“Las dos cosas están atadas”, deslizó un funcionario nacional en referencia a la estrategia de los bloques aliados. Como reveló Infobae ayer, el Súper RIGI, que ya tenía media sanción de Diputados, no consiguió el dictamen que el oficialismo buscaba cerrar ayer en el plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional y Legislación General.

Una oposición de último momento de senadores aliados —el radical Maximiliano Abad, el justicialista no kirchnerista Carlos Espínola y el jefe del PRO, Martín Goerling— frenó el trámite. Los tres, junto con la macrista Victoria Hualaexigen ampliar el criterio de “precio/calidad” para no favorecer siempre a la importación y que el valor de la oferta extranjera no supere en más de un 15% al de un proveedor local en igualdad de condiciones.

Alguna voz, puertas adentro del Gobierno, deslizó un diagnóstico autocrítico: “Fue un problema de Patricia”, dijeron, en alusión al rol de la presidenta del bloque violeta en la Cámara alta en las negociaciones con los opositores. Ayer, Bullrich se mostró de mal talante con el tropiezo: “Si tiene tanto problema, nos quedamos con el RIGI”, dijo.

La fecha para tratar la reforma de la PASO en el recinto todavía no está cerrada y en el oficialismo aclaran que depende exclusivamente de cómo avance el debate en comisión, hoy sin un cronograma firme.

En el Gobierno hablan de un “tire y afloje” con el PRO, y en ese sentido leyeron los dichos de Fernando de Andreis sobre que Mauricio Macri no descartaría ser candidato en 2027. Lo leen como parte de los tironeos de la negociación por un acuerdo en la Ciudad. Y si bien le restaron importancia, lo relacionaron con los apoyos que el PRO pueda dar en el Congreso a la reforma política. Ahí, dicen, se juega buena parte del respaldo real de Macri al oficialismo.

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El mensaje de Milei en clave electoral: “Si no ganamos es porque, como sociedad, estamos decidiendo suicidarnos”

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Con guiños electorales y una defensa de su gestión económica, Javier Milei brindó un discurso que marcó el cierre del evento Vientos de cambio, organizado en el Hotel Sheraton, en el barrio porteño de Retiro. Y apuntó: “Si no ganamos es porque, como sociedad, estamos decidiendo suicidarnos”.

En el inicio, el mandatario comenzó con el foco puesto en las políticas que llevan adelante desde el Poder Ejecutivo y manifestó: “Proponemos un escenario que tiene riesgo. Tenemos que mantenernos en este rumo y que elijan los argentinos”. Y agregó: “Uno tiene que llevar las ideas a las elecciones y lograr resultados”, agregó.

Y afirmó: “Si uno entiende que necesita la batalla cultural, necesita el músculo político y, cuando uno llega al poder, la gestión. Si no tenemos resultados, también estamos en problemas. Si uno lleva tiempo haciendo la batalla cultural, uno de los desafíos más grandes que uno se enfrenta siendo policy maker es que uno tiene que llevar las ideas a las elecciones y lograr resultados”.

En esa línea, el mandatario justificó la negativa a modificar el esquema económico de cara a 2027 con una defensa explícita de los límites que se autoimpuso su gestión. “Me siento orgulloso de no jugar con toda la caja de herramientas, porque parte de las herramientas son moralmente despreciables. Nosotros no vamos a violentar el derecho a la vida, no vamos a violentar la libertad, no vamos a violentar la propiedad privada”, sostuvo.

“Al populismo no se le gana haciendo populismo. No hay sustituto para las buenas políticas, no hay sustituto a hacer lo moralmente correcto, no hay sustituto a llevar a cabo políticas que sean justas”, remarcó.

Por otro lado, Milei volvió a defender su gestión económica, comparó los números de inflación con los últimos mandatarios y enfatizó que su gestión “sacó a 14 millones de personas de la pobreza” y utilizó una frase que apuntó directamente a sus adversarios políticos: “¿Ustedes se imaginan lo que estarían diciendo si estos logros en materia social los hubiera hecho el peronismo? Hoy, por lo menos el 50 por ciento de las calles de Argentina llevarían mi nombre. Pero claro, no soy peronista”.

De cara a los comicios presidenciales del año que viene, el presidente aseveró: “¿Quieren volver al modelo del pasado? Okey. Lo bueno esta vez no es como el capítulo de Los Simpson, donde ustedes tienen dos candidatos y que cuando le sacan la máscara es el mismo. Esta vez ustedes van a tener las ideas de la libertad, las ideas del progreso, las ideas de la prosperidad. Del otro lado van a tener el modelo decadente. Y esta vez no solo les vamos a tirar las ideas por la cabeza, sino que además les vamos a tirar los datos. Si no ganamos es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos“.

Milei dedicó buena parte de su exposición a defender el resultado fiscal de su gestión. Recordó que al asumir la presidencia, el déficit fiscal del Tesoro equivalía a cinco puntos del Producto Bruto Interno (PBI). “Yo decía que íbamos a llegar a déficit cero. No déficit cero de mentira en el primario, déficit cero en la línea financiera. Y decían que era imposible, que con suerte lo íbamos a poder llevar a un punto del PBI negativo al final del mandato”, relató.

El mandatario atribuyó el logro al ministro de Economía: “Gracias a ese gigante que es nuestro ministro de Economía, Luis Toto Caputo, lo logramos en el primer mes de gestión”. En tanto, agregó que el Gobierno “aniquiló el déficit cuasifiscal de 10 puntos del PBI en seis meses” sin recurrir a medidas de excepción: “No hicimos un plan Bonex, no hicimos ni un corralito, ni un corralón, ni un Alcatraz. No apretamos a nadie para que nos renegociaran la deuda. Lo hicimos todo amarrado, lo hicimos respetando los derechos de propiedad”.

Por su parte, el jefe de Estado vinculó esos indicadores con una proyección a largo plazo condicionada a su continuidad en el poder: “Si nosotros logramos la reelección y logramos dejar a los orcos detrás, vamos a empezar a crecer a tasa del 7 u 8% por año y en 30 años nos vamos a convertir en una de las grandes potencias del mundo”.

El mandatario detalló parte de la agenda legislativa reciente: “Metimos la ley para reformar la Carta Orgánica del Banco Central, metimos Inocencia Fiscal dos, metimos el tratado sobre patentes y el tratado con Singapur”.

Sobre el rechazo empresarial a la reforma laboral, relató una amenaza previa a su votación: “El día que se va a votar la ley de modernización laboral, el día anterior te tiro novecientos veinte trabajadores a la calle, a ver si te rompo el gobierno”.

Finalmente, estableció un paralelismo con la experiencia de Mauricio Macri, cuyo gobierno enfrentó fuerte resistencia tras la reforma previsional: “A Macri se lo hicieron después de la reforma previsional. A nosotros nos hicieron lo mismo después de la modernización laboral. La diferencia es que cuando a Macri le tiraron catorce toneladas de piedras, retrocedió. Bueno, nosotros decidimos acelerar más”.

Uno de los momentos particulares del discurso del presidente fue cuando ingresó al salón el canciller Pablo Quirno y dejó un mensaje por el tema Malvinas, a la espera de la cadena nacional de este jueves. ”Qué politica internacional estamos llevando, eh”, dijo el mandatario.

El discurso previo de Caputo

Luego de las declaraciones del vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Guillermo Moretti, que lo trato de trader que no sabe lo que es un torno, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que debe priorizar a 48 millones de argentinos por encima de sectores empresariales específicos. Lo dijo durante el evento Vientos de cambio, que se realizó este miércoles en el Hotel Sheraton, en Retiro, donde se refirió a los reclamos de industriales y defendió la orientación económica del Gobierno.

“Entiendo perfectamente las frustraciones que todo cambio genera, segundo porque cada uno defiende sus intereses”, afirmó el ministro. A continuación, diferenció la posición de los sectores privados de su responsabilidad al frente de la cartera económica. “Como ministro de Economía, me toca defender los intereses de 48 millones de argentinos, no de determinados empresarios”, expresó.

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